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Expiación

En mis investigaciones directas e indirectas, (he preguntado muchísimo) me di cuenta de algo muy perturbador. No poca gente (y me cuido de exagerar y no poner derechamente mucha) me contó entre molesta y sorprendida, como hombres que ellos daban fe de que trataban "muy mal" (por decir un eufemismo) a sus parejas en la intimidad podían, sin ningún tipo de culpa (más bien con un entusiasmo de guerrillero), lanzar proclamas públicas, muy vehementes, a favor de la causa femenina de turno, y de paso ser muy crítico con sus pares masculinos poco sensibles al tema. Principalmente, y esto era lo sospechoso, se preocupaban más de denunciar con rigor la falta de sensibilidad, la violencia y el deterioro moral masculino, que visibilizar el discurso que les convocaba. Una imagen muy parecida al del cachorro que antes de siquiera encontrar la tetilla para amamantarse, empuja a los demás integrantes de su camada exigiendo un espacio privilegiado.

Debe ocurrir en ellos una especie de expiación psíquica muy profunda de catalogar, como para no meditar sobre lo excéntrico de su comportamiento.


Uno con la edad puede llegar a la más terrible conclusión filosófica, aunque la evite (¿o cabe en el campo de la etología?) Toda lucha social, toda empatía por el débil, todo altruismo, se basa en primera instancia en una necesidad de satisfacer un profundo y desconocido placer individual del que goza. Luego de satisfecho el placer originario, muy inconsciente, se puede profundizar y seguir en inercia hacia un discurso coherente, muchas veces mecánico. Todos esos hombres enarbolando banderas por una causa que ellos mismos en su más oscuro secreto infringían, en primera instancia querían, como un adicto a la heroína, sentir ese inmemorial y desconocido placer que les invitaba simplemente a gozar de una forma novedosa y muy afín a los tiempos. Se expiaban.

No es casual que las ideas más altruistas de la historia se hayan transformado a los pocos años en simples cultos yoicos, desde el cristianismo, pasando por el Stalinisno hasta las deificaciones de comunismos orientales.

En la escala de la selección sexual, estos hombres quizás instauran un nuevo modelo de seducción, inédito hasta ahora en la naturaleza y aún desconocido en las construcciones culturales de género. Una especie de Maquiavelismo sexual. Una reorganización y evolución de las jerarquías en las estrategias de (post) seducción. La culpa expiada como un falo aún mas poderoso.

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