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Fugitivo en la ruta Selk’nam y otros cuentos 

Al menos en Occidente, estamos asistiendo a una época en que la masculinidad y ser hombre está en un proceso de transformación.


El arte, en este sentido, tiene mucho que aportar a la hora de catalizar esa renovación. Incluso (o con mayor razón) en apuestas televisivas de público amplio. Es el caso, por ejemplo, de la primera temporada  de Machos alfa. La serie española narra la historia de cuatro amigos que asisten a un curso de deconstrucción de la masculinidad, pues vivir en este siglo, con los paradigmas que todavía los gobiernan, se les hace cuesta arriba a la luz de sus propias vivencias, relaciones de pareja y roles en el trabajo. Por supuesto, que los resultados no son uniformes ni tampoco el grado de adaptación de cada personaje. El abanico de experiencias, caminos y resoluciones es disímil y en constante tensión, como sucede en toda buena historia.


Comento lo anterior, porque a nivel nacional y, esta vez, en el plano de la literatura, los relatos que se presentan en Fugitivo en la ruta Selk’nam y otros cuentos, el segundo libro del escritor Claudio Suárez Cruzat (Santiago, 2023. Simplemente Editores), van en esa línea. La obra nos ofrece nueve historias, en que los «machos» son los protagonistas. A diferencia de la serie televisiva, en que el humor y la liviandad no están ausentes, los relatos del autor chileno se desarrollan en capas subterráneas a la cotidianidad o la llamada normalidad. Habitan en el submundo de la violencia y la droga, en espacios donde la luz difícilmente se cuela y donde el «macho tóxico» aún reina y todavía exhibe músculos.

Ese reinado, sin embargo, está amenazado. Hay claroscuros que asoman en la conciencia de algunos de los personajes principales, impulsados por procesos de cambio -buscados o no- que están alterando la forma en que ejercen su masculinidad. En La última cabalgata, en particular, encontramos al protagonista del cuento capaz de expresar sensibilidad por el arte y la literatura, aun en medio de una travesía salvaje, plagada de testosterona. En Mi Personal Jesus, uno de los personajes principales acepta la posibilidad que su pareja, mientras él estaba en la cárcel, pudiera haber estado ejerciendo la prostitución para mantener la casa en pie. En el relato que da nombre a esta entrega, un asesino a sueldo se enamora de su blanco. En las arenas de Santorini, el protagonista ha tenido que salir de su país para poder vivir sin los prejuicios morales que gobiernan su familia.


En otros relatos, no obstante, el macho tóxico se impone, aunque aquello signifique una derrota a la larga. Es el caso del médico en El pedazo de papel, el runner en Las vigas de Pellín y el protagonista de Artista pintor. Hay también cuentos donde no hay matices y la hegemonía del macho del siglo pasado no tiene contrapeso, solo aliados, como en el cuento de Amanecer de un sábado de primavera o Un cuento gallego.


Pero sería injusto solo situar Fugitivo en la ruta Selk’nam y otros cuentos como una vitrina para observar las distintas formas de masculinidad y acelerar la transformación que nuestra sociedad necesita. Los relatos de Claudio Suarez Cruzat son por sobre todo, historias bien contadas, entretenidas, cuentos construidos con una ingeniería precisa y de variados recursos narrativos, que capturan desde el principio. Además, en cada fábula se esconden otras fábulas, esas que el «Iceberg de Hemingway» disimula bajo la superficie, la denominada historia oculta de Piglia.

 

 


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