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Thomas Porcher: “El servicio público es el patrimonio del pobre”


En entrevista para Barbarie, el economista francés explicó porqué seguirá oponiéndose a la reforma de las pensiones en Francia. Tal como ha dicho en los programas de televisión: “El movimiento tiene que mantenerse unidos y seguir presionando para que esta reforma no pase”.

por Maria José Pavlovic - desde Paris para Barbarie


Con la llegada del 2023, el gobierno del presidente Emmanuel Macron dio a conocer su nuevo proyecto para reformar las pensiones. Y desde entonces, en Francia no se habla de otra cosa. Ya se han convocado dos jornadas de manifestaciones a nivel nacional, y tres nuevas fechas para la segunda semana de febrero. Multitudinarias, con los sindicatos unidos, las huelgas buscan que el presidente desista. 64% de los franceses apoya el movimiento anti reforma.


El macronismo argumenta que existe un déficit en el sistema de pensiones y que la única manera de recuperarlo es que las personas trabajen hasta los 64 años. Dentro de los que se oponen a la iniciativa, está el economista Thomas Porcher (45 años) quien es académico de la Paris Business School ubicada en el distrito 13 de la capital. Su último libro Mi Diccionario de Economía (Editorial Bayard) ha vendido más de 15.000 ejemplares. Criado en la banlieu (periferia) norte de Paris, Porcher se forjó en la educación pública. Integra “Les Economistes Aterrés”, un colectivo de economistas que surgió tras la crisis del 2008 y que se opone a los recortes budgetarios en Europa. Aparece casi a diario en los programas de debate por la televisión y radio. Tiene un espacio por internet que se llama “El instante Porcher”. Desde esa tribuna critiica abiertamente las políticas económicas lideradas por Macron, a quien califica de “Thatcher francés”.

Hijo de un padre de origen vietnamita, fue al liceo en La Courneuve, territorio de inmigrantes y de conflictos con la policía. Allí vio la realidad de los que habitan en las viviendas sociales y tienen que tomar el transporte público para ir a trabajar. Lejos de la torre Eiffel y del Elíseo, Porcher se identificó con los padres de sus amigos con los que iba al liceo, los que buscaban trabajo y vivían del seguro de desempleo. Quizás fue entonces que se convirtió en lo que es hoy, un defensor casi religioso del modelo social francés y un opositor a las políticas neoliberales. A pesar de ello no le gusta que lo llamen “economista de izquierda” porque dice que a los economistas de derecha, no les ponen esta etiqueta. Cuando le preguntan qué significa ser un economista de izquierda se pone pensativo. En esta entrevista trata de descifrarlo.



¿Cómo influyó en su mirada sobre la economía el hecho de haber crecido en La Courneuve, un lugar con fuertes tensiones sociales?

Hay muchos economistas que apoyan a Macron, que piensan que al cambiar una cifra sobre un papel, se resuelve todo. Que al cambiar la edad para jubilar, de 62 a 64 años, todo va estar bien y no tendrá consecuencias en el mundo real. Y es que no conocen a las personas. El ministro de economía nació en Neuilly sur Seine, un suburbio muy caro, estudió en colegios privados, nunca se ha relacionado con los pobres. A ese tipo de gente no les importa el modelo social. El servicio público es el patrimonio del pobre. Cuando yo era joven, vivía en la banlieue (periferia) y comenzaba la globalización. Nos dijeron que todos podrían beneficiarse de ella. Pero alrededor mío, yo veía los efectos negativos de esa globalización. Las fábricas de la periferia de Saint Denis empezaron a cerrar e impactó todo el cordón industrial. Los padres de mis compañeros de colegio quedaron desempleados. Varios terminaron alcohólicos. Venían a cobrarles deudas y tenían que esconderse. Sentían vergüenza. Si hubiesen crecido en barrios como Neuilly o al Oeste de Paris, no habría estado en contacto con esta realidad.


¿Cómo cree Ud. que los que están en el gobierno ven esa realidad de Francia?

Las elites desconocen Francia. Basta con leer el último libro del ministro de economía, Bruno Lemaire. Allí cuenta que en uno de sus viajes por las provincias, conoció a una señora que tenía problemas para pagar sus facturas. Entonces él le dio algunos consejos técnicos para solucionar su problema. Años después, vio que la misma señora estaba protestando junto con los “Chalecos Amarillos”.


Y hablando de los “Chalecos Amarillos”, que aparecieron en el 2018, ¿por qué cree que surgió ese movimiento que impactó tanto?

Fue un año en que hubo una baja de los impuestos sobre la gente que pagaba por su fortuna. Esto equivale a 1% de los franceses, los más ricos y que son los que poseen el 25% del patrimonio francés. Estamos hablando de los que poseen fortunas enormes. Y un año después, el gobierno aumentó un impuesto a la tasa de hidrocarburos y subió el precio de la bencina. Como la gente detrás de estas medidas viven en Paris y son muy ricos, se dijeron que 2 a 3 céntimos más no significan gran cosa. Pero lo que pasa es que fuera de Paris no hay transportes como en la capital. El uso de los autos fuera de Paris es de un 90%. Esto fue lo que generó el movimiento de los Chalecos Amarillos. En el pasado se hizo un sondeo en el que mostraba que uno de cada dos franceses, veía como su voto podía cambiar en función del precio de la bencina. Entonces yo dije que cuando el precio de la bencina empieza a subir, hay que bloquearlo porque impacta en el poder adquisitivo. Esto fue en el 2012. A la gente aquí en Paris parecía no importarle. Y es que no conocen bien la realidad. Unos años más tarde explotó el movimiento de los Chalecos Amarillos por el precio de la bencina por unos céntimos de más. Fue algo que sorprendió a toda la elite parisina. Macron tenía mucho miedo, fue la primera vez que sintió miedo. La situación comenzó a hacerse incontrolable.


¿Qué es lo que se quiere reformar en las pensiones?

Hemos agregado 4 años en relación a la edad para jubilar. Antes era a los 60, luego pasamos a 62 años. Después empezamos a cotizar más y ahora se quiere pasar de 62 a 64 años. En una década, se han agregado cuatro años más de trabajo. La esperanza de vida no ha aumentado en cuatro años. En general aumenta 3 años cada 2 décadas. Luego hay que pensar en la esperanza de vida gozando de buena salud. Hay que pensar en las desigualdades. Las clases populares. Los obreros recibirán diez años de jubilación antes de morir. Con esta reforma le están tomando dos de esos diez años, es decir un 20%. Lo que quiero decir es que hay una desigualdad muy fuerte entre los trabajos, entre los obreros, los que hacen trabajos en fábricas y el resto. Y se presenta como algo neutro para todo el mundo, como si solo se estuvieran agregando dos años. Los que defienden esta reforma y dicen son solo dos años, no son obreros. 40% de los empleados, de los obreros, dicen que el trabajo los desgasta. Esa reforma degrada las políticas públicas al cambiar las reglas del juego. Y es completamente injusta para las personas más pobres.


El modelo social francés que Ud. defiende está en declive

Claro. A causa de las políticas que se han ido aplicando. ¿Por qué la extrema derecha sigue creciendo en Francia? Y es un fenómeno que se está dando en toda Europa. Si formas parte de una familia, tienes un hijo, vas a buscar un lugar en la sala cuna pública, la respuesta es “no habrá lugar para todo el mundo”. Si la persona va a hacer la demanda para una vivienda social, la respuesta es la misma: no hay lugar para todos. Vas al hospital, hay que esperar largas horas. Vas al doctor y es lo mismo. Entonces, dentro de esta debilidad del modelo social, es muy simple que lleguen los políticos a decirles que las esperas en el hospital y que la falta de cupos en las salas cunas es por el exceso de inmigrantes que vienen a Europa. Pero no, el problema no son los inmigrantes. El verdadero problema es que desde hace años que se está recortando ingresos al servicio público. Francois Hollande, presidente socialista, le bajó los impuestos a las empresas. Fue un regalo fiscal muy grande. Para compensar eso, bajó el presupuesto para las colectividades locales, el dinero que va a las ciudades, a los pueblos, a las periferias. Economías sobre la pequeña infancia: las salas cunas, los casinos escolares, las actividades después de la escuela. También recortes en cultura y los pasatiempos para las comunidades. Entonces se ve bien que se le entregó dinero a las empresas, las que prometieron 1 millón de empleos y se crearon 100.000 solamente.

Se observa un desfase entre la Francia que fue potencia mundial y la Francia de los problemas actuales ligados a las falencias en la salud (falta de personal en los hospitales, colas para la atención) , en educación y en servicios, las huelgas en distintos sectores, los problemas que enfrentan las personas todos los días y las frustraciones que eso crea.

Francia fue muy innovadora en varias áreas, gracias al modelo social que se hacía cargo de los más débiles. Esto no fue en caso del Reino Unido ni de los Estados Unidos. Fue una decisión francesa por la que deberíamos estar orgullosos. Hoy en la universidad las ideas se uniformizaron con los americanos. Las políticas liberales. Esto es bastante nuevo, no era el caso de antes. Muchos salieron y obtuvieron puestos importantes, y en general, vienen de clases ricas. Ellos empezaron a unirse en la manera de pensar del empresariado, que ya no quieren este modelo social. Y no lo quieren porque no quieren pagar impuestos. Entonces el modelo social es el que sustenta los hospitales, las carreteras, las escuelas y la gratuidad de las universidades. Eso se financia con los impuestos de los más ricos y de las grandes empresas. Hay una parte importante de nuestras elites, de derecha y de izquierda - Francois Hollande - que han dicho que el problema está en este modelo social y que hay que reducirlo. Nosotros teníamos unos de los mejores servicios de salud en los años 2000, y entonces decían que había que reformarlo, aplicar técnicas de management y manejarlo como una empresa. Lo mismo para las escuelas y para todo. Mientras más baja el modelo social, más se desarrolla el sector privado hasta desplazarlo. Y más sube la extrema derecha a nivel político.


El presidente Macron y su gobierno dicen estar determinados en cambiar el sistema de jubilación. ¿Qué cree Ud que va a pasar?

Dos de cuatro franceses están en contra la reforma de las pensiones. Hace dos días atrás el presidente Macron se mostraba con una estrella de la música, Pharrel Williams, eso demuestra una falta de sintonía con la gente. ¿Cuál es el impacto de esta reforma en la vida de Macron? Ninguno. Él no usa transporte público, su sueldo no va a cambiar. ¿Cuál es el desafío democrático para Macron? Ninguno. Porque no se va a presentar nuevamente. Lo que quiere hacer es algo en el estilo de Thatcher en Inglaterra. Thatcher logró poner de rodillas a los mineros y esta fue la razón por la que entró en la historia de la derecha. Macron quiere hacer algo parecido. Hacer la ley de reforma de las pensiones y pasar a la historia de la derecha europea. Es por eso que va a insistir, incluso si todos se oponen.




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