Barbarie pensar con otros
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- América como ficción
por Catalina Mena presentación del libro El minuto americano de Silvia Veloso Como juego de los sentidos, el Barroco expresa un fenómeno de descentramiento del mapa mental de occidente. Desde esta perspectiva leo El minuto americano, de Silvia Veloso. Minuto de quiebre, que hace estallar a la historia y a uno mismo, como lector. La de este libro es una estética barroca, que, no por azar, corresponde al momento europeo en que se inscribe la conquista. Histórica empresa que produce, a su vez, hibridación cultural y lingüística y, con ello, reedita el barroquismo en su variante americana. La reconstitución de escena muestra un vertiginoso juego de poderes, en el que tanto conquistadores como conquistados activan recíprocas manipulaciones Algunos pensadores marcan esta coyuntura como el inicio de lo que hoy llamamos globalización. El mundo se amplía, el centro tiembla y las razones del discurso racional son amenazadas por la energía indomable de un lugar fuera de cuadro, analfabeto y salvaje. Coincidente con el ánimo postmoderno, la empresa de la conquista se inscribe también en una mezcla contradictoria de espiritualidad y desencanto. Este estado de perturbación, que el libro de Veloso monta con virtuosismo técnico, es como el pánico y la ilusión que alimenta el desafío conquistador. Y para poder bancárselo, los europeos insisten en configurar la tierra nueva a la medida de su prejuicio. El nuevo continente, entonces, es proyectado como el paraíso terrenal que ya estaba en la fantasía greco latina y cristiana. Cito un trozo del libro. “Está demostrado que el Edén” --o el paraíso, digo yo—“era jardín y no selva ni bosque., un octaedro ordenado salpicado de bellas fuentes con un trianón en su centro, copiado en todo al de su majestad”, dice el jardinero Le Nôtre a su rey, Luis XIV, en el primer informe de sus planes respecto a la dominación del territorio americano. América aparece, en este libro, bajo la forma de una mujer seductora y al mismo tiempo rebelde, naturaleza que perturba a la razón, aun cuando finalmente termine sometida a ella. Leo, en el texto de Veloso, muchos signos de esta idea de un dominio cultural que pasa por la domesticación del cuerpo. Anatomía geográfica que se encarna en los cuerpos individuales. Elocuente es la figura de una nativa voluptuosa y extremadamente bella, que, en un episodio del poema, el jardinero le envía al rey como mercancía de placer. Pero una vez en Europa la mujer se niega a prestar sus servicios. El rey se traga este rechazo como dura humillación a su vanidad y para salir digno del bochorno decreta que la mujer está loca. Otra vez, el discurso de la razón aparece como defensa desesperada ante la amenaza de lo nuevo. El proceso de la conquista, entendido como conflicto y extrañamiento, es un tema que Silvia Veloso no sólo conoce desde el punto de vista histórico, sino también desde su biografía. Ya a los 10 años, Veloso se traslada junto a su familia a Venezuela, más tarde vive en Estados Unidos y luego el azar y el amor (por un americano), la lleva a Argentina, Chile y ahora a Brasil. Es desde su propia experiencia de trasplantada en América que Veloso reflexiona sobre el conflicto de la colonización y construye una lectura crítica frente a él. Como el artista Juan Downey, que realizó muchas experiencias de viaje y dislocación para hablar de su propio shock cultural desde una perspectiva más amplia, Veloso, a través de su escritura, reelabora su estar siempre “en otro lugar”, como parada incómoda frente a los métodos y discursos eurocéntricos. Esta obra, que se autodefine dentro de la poesía, podría ser leída como un ensayo, en la medida que su propuesta estética es un soporte que interroga la cultura. La ficción narrativa y la experimentación lingüística operan aquí como instrumentos de expansión. Todos los lenguajes, todos los tiempos, todos los personajes conviven en esta puesta en escena, que, utilizando la historia como pretexto, reedita la imagen de nuestra cultura contemporánea hecha de citas y fragmentos. El carácter contradictorio de la dominación americana obliga a un quiebre en el lenguaje, que es quizás el elemento más destacable de este libro. Si Veloso se ríe de la pretensión de coherencia y de la imposición del canon racionalista frente a la naturaleza como barbarie, su discurso no puede enmarcarse en ese canon, sino que se para en el absurdo. Como investimiento de quien se sabe fuera del poder, Veloso monta un teatro carnavalesco, en donde el ignorante burla al ilustrado, el cuervo aconseja al rey y las jerarquías sociales se trastocan. Es la risa como subversión. En el Minuto Americano, esta risa surge como producto del choque sorpresivo de términos contradictorios. Hay un lenguaje erudito que incorpora expresiones bastardas, hay citas y muletillas que provienen de la historia de la literatura, pero también de la cultura pop televisiva y que caen, como dobleces, en la lengua de los personajes. Hay palabras que Veloso escuchó en las calles de las ciudades americanas contemporáneas, anécdotas que le contamos sus amigas y que ahora se cuelan impúdicas ensuciando el texto con polvo ajeno. Un rasgo propio de la escritura de Silvia Veloso es su capacidad de disociar al autor del hablante, de hacer desaparecer al autor biográfico o de ficcionarlo como un personaje más dentro de la situación literaria. Esto obedece a un rechazo a la figura social del escritor. A Veloso no le da pudor describir el pene de David que apenas le hace cosquillas a la vagina de la estatua de la libertad, pero decir “yo”, entre comillas, y que ese yo sea ella misma, le produce una fobia casi patológica. Y es que Veloso siempre ha entendido la escritura como realidad paralela y se ha sentido incómoda frente a los discursos, demasiado sinceros, elaborados desde la primera persona existencial. Roland Barthes dice que para que un mensaje sea preciso hay que ejercer sobre él una especie de variación un poco falsa. Y parece que Veloso está de acuerdo, en que muchas veces la autenticidad es más falsa que el artificio. Por eso prefiere hablar desde un lugar lateral, recoger los trozos de las palabras de otros, reinventarse en el lenguaje literario como inmigrante en país extraño. Y de hecho (y este es el tipo de anécdota personal que Veloso detesta), ella ha variado sus documentos legales en los distintos países donde ha vivido, realizando combinaciones entre sus dos nombres y sus dos apellidos para generar otras identidades. Esta disociación del hablante, ya estaba en su libro anterior –Sistema en Caos y Máquina-- pero en este libro se exacerba mucho más.. De hecho, uno de los logros más destacables de esta obra es que podemos imaginar perfectamente a los distintos personajes que aparecen, no sólo por sus acciones o rasgos descriptivos, sino sobre todo por su forma de hablar. Así, los personajes del Minuto Americano se construyen y se desarman en la singularidad de sus hablas. Pero, por otra parte, hay una necesidad de extender el espacio en que el lenguaje se mueve, como ejercicio también de relativización de nuestro lugar en el mundo y expansión de la conciencia. Contra el poema del yo lírico, Veloso opone el poema épico, que pide un espacio de variabilidad, como un tablero de juego, como el juego de la Oca, en el que se tensa el azar y la ley, como el norte y el sur, la razón y la emoción, la cultura y la naturaleza, lo masculino y lo femenino. Mundo que por ser mundo, y aún redondo (aunque el tablero se represente en un cuadrado), se deja leer en las grandes polaridades que, finalmente, se necesitan, se atraen y se aparean. Porque está claro que sin copulación no hay mestizaje. Por eso pienso que este poema épico es un poema sexual.
- Leppe de vuelta
por Catalina Mena para Revista Paula Símbolo de la corriente más densa del arte chileno, desde fines de los 70 Carlos Leppe (60) irrumpió con performances en las que problematizaba su identidad en conflicto con la cultura dominante. Ahora exhibe pinturas recientes que condensan la complejidad de su pensamiento visual. En la galería D21 hasta el 20 de noviembre. Leer #leppe #arte #artecontemporáneo #entrevistas #revistapaula
- El desembarco de Enrique Ramírez
por Catalina Mena para Revista Paula Hace nueve años partió a Francia, se hizo conocido por su película Brisas y lo sindicaron como una promesa del cine. Él aclaró que sus filmes eran piezas de montajes de arte. Tras exhibir nada menos que en Palais de Tokyo de París, Enrique Ramírez (35) vuelve a Chile con un montaje impecable, que se toma tres pisos del Museo de la Memoria. La muestra lo confirma como uno de los artistas chilenos jóvenes más sólidos del momento. Hasta el 23 de agosto. Leer #revistapaula #reviews #enriqueramírez
- Gonzalo Díaz - Unidos en la gloria y en la muerte
por Catalina Mena para ArtNexus En el interior de la Sala Matta del Museo Nacional de Bellas Artes, el artista Gonzalo Díaz monta la instalación denominada Unidos en la gloria y en la muerte. Como en muchas de sus anteriores instalaciones, Díaz incorpora al plan de su obra el lugar de exhibición - concebido como depósito de una memoria - para revelar problemáticamente sus zonas de fragilidad. Esta vez el gesto llega a su registro límite: Díaz, como bien se ha señalado, no sólo expone en el museo, sino que «expone el Museo». Leer #ArtNexus #gonzalodíaz #museonacionaldebellasartes #artecontemporáneo #instalación #catalinamena #reportajes
- Estación terminal, Paz Errázuriz
por Catalina Mena para Revista Hoy Review sobre la exposición Los nbómadas del mar de Paz Errázuriz en el Museo de Bellas Artes. Leer #reviews #fotografía #pazerrázuriz #museonacionaldebellasartes #revistahoy
- Pzrnk: Alejandra, nenhuma palavra bastará para nos curar.
LEITURA EM REVISTA N.5 | Pág. 34 Varios Colaboradores Texto: 'Pzrnk: Alejandra, nenhuma palavra bastará para nos curar. Aproximações infanto-poéticas à poeta-limite " , Silvia Veloso Instituto Interdisciplinar de Leitura (iiLer) | Cátedra UNESCO de Leitura Pontifícia Universidade Católica (PUC-Rio) Río de Janeiro, Brasil Fevereiro 2014 " Pizarnik é um bom exemplo dos híbridos culturais que produziu a emigração tardia que chegou na América tendo que se reinventar em uma língua nova, desconhecida, alheia até no próprio lar. Mesmo assim, dela surgiu uma das vozes mais desgarradas, originais e obscuras da poesia em espanhol do século XX. Vamos lá para trás, na infância, onde talvez alguns ecos desses limites desconhecidos ainda ressoem". Leer +
- El arrojo de Javier Tapia
por Catalina Mena para Revista Paula Antes de realizar una instalación en una ciudad, el chileno Javier Tapia (38) se traslada a vivir allí por un tiempo para investigar y recolectar toda clase de fetiches que hablen del lugar. Residente en Copenhague y todavía poco conocido en Chile, este artista, dibujante y escultor ha ganado presencia en Europa del Norte y Estados Unidos. A fines de este año realizará, junto al artista danés Peter Bonde, una gran instalación en el Museo Nacional de Bellas Artes. Leer #revistapaula #reviews #javiertapia #peterbonde
- La pintura y la seducción
por Catalina Mena para Revista Paula A los 26 años José Pedro Godoy es un pintor de oficio ya instalado en la escena del arte joven chileno. En 2008 obtuvo el segundo lugar en el concurso Cabeza de Ratón, que ha lanzado a muy buenos artistas, y su obra ya forma parte de colecciones privadas en Chile, Argentina y Estados Unidos. Incluso hay quienes, antes de que exponga, ya reservan algunos cuadros, como Ramón Sauma y Gabriel Carvajal, dos coleccionistas que en los últimos años están comprando mucho arte contemporáneo chileno. Leer #pintura #arte #artecontemporáneo #josépedrogodoy #tendencias #fragonard #revistapaula #reviews
- Arte moderno en Chiloé
por Catalina Mena para Revista Paula El Museo de Arte Moderno de Chiloé (MAM) cumple 27 años de existencia. Sobrevivencia, debería decirse, pues nunca han tenido financiamiento estable y sus gestores jamás han recibido sueldo. Considerada una obra arquitectónica que rescata el patrimonio de la isla, en este museo han convertido la precariedad en garantía de independencia: no le deben nada a nadie y, por eso mismo, hacen lo que quieren. Hasta el 15 de marzo celebran su aniversario con dos muestras colectivas y la inauguración de una escultura monumental en el parque, además de música y cine. Leer #revistapaula #reviews #museodeartemodernodechiloé
- Tonal
TONAL Exposición de Paula de Solminihac Textos Catalina Mena Art Basel Miami, USA 2013 #pauladesolminihac #catalinamena #artecontemporáneo #artbasel #textosdearteycultura
- Las reinvenciones de Sigmar Polke
por Catalina Mena para Revista Paula Reinventarse una y otra vez fue la consigna del artista alemán Sigmar Polke (1963-2010). Su obra, prolífera y muy variada, se apropió con radical libertad de diversos contenidos e imágenes mundanas, reinterpretando críticamente los distintos momentos que le tocó vivir. Siempre lanzándose hacia nuevos medios y estilos, es considerado uno de los artistas más experimentales del siglo XX y un referente fundamental para la escena contemporánea. La mayor retrospectiva realizada de su obra, con más de 250 piezas, se acaba de cerrar en el MoMA de Nueva York y en octubre se tomará la Tate Gallery de Londres. Leer #revistapaula #reviews #MoMa #tategallery #sigmarpolke
- El día más hermoso. Exhibición de Carlos Leppe
Fotografía Luis Poirot 1987 Esta es la primera muestra individual del artista chileno desde su fallecimiento en 2015 a los 63 años. Es organizada por D21 Proyectos de Arte y financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes. Cuenta con la curaduría de Amalia Cross y la co-investigación de Vania Montgomery. A través de una selección de 10 performances, que forman parte del Archivo Carlos Leppe, registradas en video y fotografía entre 1974 y 2000, se da cuenta de cómo el artista problematizó y cuestionó diversas categorías asociada a lo artístico, a la normativa de género y al sistema político imperante durante la dictadura en Chile.Abarcando 26 años de producción, se abordan emblemáticas performances para la historia de esta disciplina, como su primera obra corporal con El happening de las gallinas (galería Carmen Waugh, 1974), donde simuló morir al poner un huevo, rodeado de gallinas de yeso, objetos personales y huevos; o la mítica performance Los zapatos , que realizó en la inauguración de la muestra Chile 100 Años de Artes Visuales. Tercer Período (1973 - 2000) Transferencia y Densidad, con la curatoría de Justo Pastor Mellado. “Nuestra intención es recuperar su figura para despertar las fuerzas dormidas del arte de la performance en las nuevas generaciones. El desafío es reactivar estos recuerdos y archivos presentando el cuerpo de Leppe ante nosotros de nuevo o por primera vez. Por eso El día más hermoso no es sólo el título del bolero que acompañó su primera acción corporal, sino también el día en que ocurre, frente a nuestros ojos, algo único e inolvidable como una performance”, explica la curadora. La curatoría se centra en dos ideas "la sentimentalidad de Leppe y la forma en que se transmiten en el tiempo esos afectos a través del cuerpo, el registro y la música”, agrega la curadora Amalia Cross. En tanto que la museografía, a cargo de Smiljan Radic insta a interactuar y experimentar la significancia de la utilización del cuerpo como soporte. La muestra además cuenta con la edición de video y diseño de María Fernanda Pizarro. "Entre los años setenta y ochenta, el espacio exterior punzaba y acorralaba, situación que me hizo llegar a la imperiosa necesidad de que el cuerpo llegará casi a lo incontrolable, al delirio de reventar todo orden; mi cuerpo trabajó desde el simulacro, desde la crisis de la identidad sexuada, desde el gesto, el rictus y hasta el texto primario, desde el travestirse hasta la biografía con sus parches", dijo Carlos Leppe en 1998. Carlos Leppe nació el 9 de octubre de 1952. Ingresó a la Escuela de Arte de la Universidad de Chile en 1971, donde obtuvo la mención en Pintura. Desde entonces participó de la experimentación de vanguardia con el video arte y la performance buscando nuevas expresiones a través de las cuales cuestionar la institucionalidad artística. Esto ocurrió a “principios de los setenta, durante la Unidad Popular, cuando ser homosexual y hacer la revolución eran simplemente incompatibles por la homofobia de los partidos políticos de izquierda”, comenta Amalia Cross. Su madre fue un apoyo fundamental, participando en varias de sus performances. En dictadura formó parte de la llamada "Escena de Avanzada", colaborando en la creación de obras, exposiciones, publicaciones y nuevos espacios para el arte con otros artistas. A partir de este período la escritura crítica de Nelly Richard fue parte indisociable de la obra del artista. “Desde entonces, su obra implicó un fuerte cuestionamiento del cuerpo: el cuerpo social, los cuerpos disidentes y, por supuesto, su propio cuerpo bajo la represión de la dictadura cívico-militar. Para ello Leppe encarnó en sus obras diferentes figuras marginales y «técnicas de travestismo», utilizando su cuerpo como soporte”, dice Amalia Cross. Museo Nacional de Bellas Artes. Hasta el 7 de julio. Fotografía Carlos Altamirano 1979 Fotografía Carlos Altamirano 1980









