Barbarie pensar con otros
Revista de pensamiento y cultura
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Bajo esta delgada superficie del texto yace una espesa capa de locura agazapada. La cordura es sólo un detalle de textura en que casi todos coinciden.
- Desperté lleno de presagios: una odisea visual
Coco González es un artista neo conceptual y neo pop, es un creador, productor, editor y reciclador de imágenes propias y de otros: la misma necesidad de recuperar las imágenes contiene al mismo tiempo su extinción, ya no sólo como ícono, si no como materia, como cuerpo material que se desgasta. Desde la pintura al óleo y la gráfica, ha realizado por más de 30 años, obras que son retratos y autorretratos de la vida cotidiana, social, cultural y política en Chile. Es un pintor de formación universitaria en la UCH, y autodidacta de camino propio. Desperté lleno de presagios congrega imágenes-biografema (imágenes que marcan la vida o biografía de cada un@), como si las obras fueran “seres con vida propia” que nos acompañan como familiares en la vida personal y colectiva. Son “seres” que han perdido la clase y el origen, y ya no importa si son de alta o baja cultura, ya que todas las obras de arte, fotografías o imágenes digitales, se comportan de la misma forma en las pantallas del celular, el monitor de tv o el cine. En el ejercicio plástico de Coco González las imágenes son reapropiadas, recortadas, editadas, desmaterializadas, repintadas y rematerializadas como pinturas sobre tela, papel o muro: sin pedestal y sin autor exclusivo para una nueva existencia social. Coco González tuvo su primera exposición colectiva en esta misma casona en 1989, junto a Jorge Herranz, Rafael Penroz y Jorge Vilches y se llamó, Contándolo todo, en el aquel entonces, Instituto Cultural de Las Condes. De ese tiempo es el óleo y esmalte sobre tela titulado Superficies de placer (1990). Los cinco ámbitos en los que se distribuyen las cerca de 140 obras, objetos de colección y videos, son de distintas formas, imágenes-materia que viajan, que, en la exposición, repasan con humor, acidez y ternura, imaginarios de la cultura occidental y por lo tanto pueden ser leídos y vistos como parte un nuevo silabario cultural. Se destaca la colaboración con palabras y objetos de los amigos y amigas del artista, como de la colaboración como editores de los videos de Gonzalo Medel y Alex Letelier, y el aporte significativo del video-del artista y realizador de Bolivia, Harold Céspedes, con su pieza Disco de piedra (2024). Carta de Navegación . Coco González como artista en sociedad fija su punto de partida en la primera exposición colectiva en esta misma casona en 1989, junto a Jorge Herranz, Rafael Penroz y Jorge Vilches y se llamó, Contándolo todo, en el aquel entonces, Instituto Cultural de Las Condes. Se inicia el recorrido con un óleo sobre tela donde un televidente, se distrae de la pantalla de tv ante la llegada de un extraño: de cuando la realidad o el delirio irrumpen. Una imagen de la transformación cultural en Chile, y el mundo, de cuando los hogares organizaron sus hábitos y dejaron de hablar en la mesa frente a una única pantalla, a modo de cine en su casa. Este electrodoméstico visual que es la televisión fue un primer presagio de la reproducción exponencial de las imágenes por efecto de la tecnología de reproducción e impresión, y el advenimiento de lo digital y de internet, convirtiendo a las imágenes en superficies viajeras y portátiles. Los presagios de Thomas Morus. En la actualidad, la batalla cultural ha devenido en la revisión y a veces, desuso de las palabras e ideas que intentaron durante siglos nombrar e imaginar momentos, mundos o sociedades donde era posible vivir mejor. La crisis del modelo civilizatorio actual, a través de la manipulación de los medios y el consumismo desatado, se ha encargado de vaciar las palabras y desactivarlas de su capacidad crítica y transformadora. Por ejemplo, la palabra Utopía , que por definición señala un único lugar (u-topos), que según Thomas Morus, era una isla donde era posible que los ciudadanos utopienses encontraron una fórmula para organizarse y decidir vivir en armonía, respeto, intercambio y equilibro. Distopía , también es una isla, pero es lo opuesto, donde se vive en una sociedad disruptiva, aislada y amenazada por la represión, la violencia de todo tipo y la degradación ambiental, donde se aspira a le mera sobrevivencia narcisista, donde lo único posible es el conformismo. La exposición es un llamado de atención y de esperanza para recuperar la capacidad de soñar a través de gestos de recomposición creativo-emocional que son utilizados como metáforas del mundo. Por ejemplo, la colaboración de amigas y amigos que enviaron la primera palabra que se les venía ante presagios , provocó una nube de palabras que ahora están grafiteadas. Sobre el bien que no se nota , es de algún modo la banalidad del bien, o lo poco relevante de la ética en contextos distópicos actuales, para lo que Coco construye diagramas visuales, fuera de marco y regla, con pigmentos, palabras pintadas, repisas y objetos recolectados. Bitácora de Viaje. En el pasillo de la casona, a modo de viaje que se registra materialmente, se presentan dos videos que están en los extremos de la galería: en el muro oriente Terroristas y en el muro poniente Abundancia (editados por Gonzalo Medel y Alex Letelier). Por lo tanto, la pared que media entre ellos, está intervenida con óvalos de color y objetos viajeros. Los óvalos tienen la función indicial: señalan y activan el potencial expositivo de los muros. Los objetos, al igual que las imágenes, viajan como cuerpos en potencia, que se van intercambiando, coleccionando y exhibiendo en estanterías y repisas temporales, según las relaciones y narrativas del momento, y la extensión del muro. Son imágenes-materia abiertas a la resignificación en la medida que por su forma, color, textura o función son ubicadas en contigüidad o distancia con otros objetos, en los que se reconocen nuevos sentidos. Aquí hay una segunda colaboración, esta vez al público general, invitado para que aporten con un objeto para las repisas que hay dispuestas en el muro, activando esta colección itinerante, que en las próximas exhibiciones en Chile y el extranjero, irán tejiendo nuevas audiencias y contextos. Al fondo del pasillo, el mantra “har, har, har…” anuncia con humor y tenacidad el ingreso a la próxima sala. Tierras lejanas En el suelo, se extiende una cordillera de Los Andes, realizada en una multiplicidad de piezas de cerámica de pequeño formato, atravesadas por unos arrieros en miniatura, mientras los visitantes levantan el pie para atravesar los volcanes por arriba. El video Cuando la emoción mueve montañas (editado por Gonzalo Medel) dispuesto en el muro del fondo de la sala y a su lado un el políptico de treinta y siete piezas Las imágenes ya no nos miran compuesto por pinturas callejeras, políticas, culturales, televisivas y googleadas. Tierras lejanas y Lejos de casa , son los presagios del pasado y futuro, que te llegan de todos lados y que no se advierten, que no se ven, ni escuchan ni palpan. Este despertar que propone Coco González, se proyecta en la sala como una pequeña escultura que nos recuerda los rayados callejeros con la sugerente palabra Ego, dos dibujos Todo y Nada y un políptico de siete piezas en torno a uno de los tópicos recurrentes en Coco González: el paisaje chileno. La llegada . La última sala está reservada para alcanzar la cima o la sima, las alturas o profundidades del que ha viajado y ha regresado al origen. Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien. Nada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros el video ensayo Disco de piedra (2023), del cineasta boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las comunidades del mundo andino se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. Luego, estos fragmentos se ponían sobre un disco de arcilla fresca, que, al terminar el encuentro, se rompía en señal de continuidad del camino o la vida sin retorno. Curador: Ramón Castillo
- ¿Cómo la fotografía puede ser un método de autoconocimiento?
El próximo sábado 24 de enero, entre las 19:00 y las 21:00 horas, La fotografía de Sergio Larraín llega a LATA, iniciando el 2026 con el ciclo Preguntas a Mar Abierto. Catalina Mena, crítica de arte, explorará el modo en que Larraín concibe la práctica fotográfica (grafiar con luz) como una vía de acceso a la realidad en su dimensión física y espiritual 24 DE ENERO DE 2026 19 a 21 HS Espacio LATA Zapallar - Chile Inscripciones : espaciolata@gmail.com CLP 20.000 La foto perdida Catalina Mena Editorial UDP - 2022 La photo perdue Catalina Mena Collection TXT Atelier EXB - 2024 .-. Preguntas a mar abierto es una iniciativa de Espacio LATA [Latinoamericano Taller de Arte] y Barbarie-pensar con otros . Espacio LATA es un taller-casa ubicado en el balneario de Zapallar donde el artista Francisco Bustamante vive y realiza su obra, el cual ha sido convertido también en un centro de encuentro creativo para reflexionar en torno a diversos temas culturales, junto a una copa de vino y con una extraordinaria vista al océano. La casa, además tiene una arquitectura muy interesante y novedosa, y fue construida por los arquitectos Thomas Batzenschlager y Diego Grass. Barbarie, pensar con otros - www.barbarie.lat - es una revista de pensamiento y cultura fundada por la poeta Silvia Veloso, la psicoanalista Constanza Michelson y la periodista Catalina Mena. En anteriores versiones del ciclo “Preguntas a Mar Abierto” han participado exponentes como la psicoanalista y escritora Constanza Michelson, el arqueólogo y ex director del Museo Chileno de Arte Precolombino Carlos Aldunate, el monje budista Patricio Goycoolea, el científico Andrés Couve y el arquitecto chileno radicado en Bali Pablo, Luna, todos ellos abordando temas como la culturales, antropológicos y espirituales.
- ¿Cómo puede un arquitecto mediar entre las personas, la naturaleza y la cultura?
El próximo viernes 26 de diciembre, entre las 18:00 y las 20:00 horas, el arquitecto Pablo Luna ofrecerá una charla en Zapallar sobre las arquitectura como puente de integración. 26 DE DICIEMBRE DE 2025 18 a 20 HS Espacio LATA Zapallar - Chile Inscripciones : espaciolata@gmail.com CLP 20.000 Pablo Luna , arquitecto chileno radicado en Bali, compartirá su experiencia para convertir la arquitectura en un puente de integración entre las personas, la naturaleza y las tradiciones de un territorio. Su visión propone que el arquitecto no solo construye, sino que cuida y escucha. Un enfoque que redefine nuestro rol en tiempos de urgencia ambiental y transformación social. WEB: PABLO LUNA STUDIO - IG: @ PABLOLUNASTUDIO
- Javier Llaxacondor: poeta sin pergaminos
Organizador del Festival Internacional de Poesía de Santiago - FIP , el peruano Javier Llaxacondor ha venido a movilizar desde la calle el mundo de la poesía en Chile. El FIP 2025 tuvo lugar a lo largo del mes de noviembre. Ig: @fipsantiago Poeta peruano, Javier Llaxacondor se avecindó en Chile hace 10 años para replicar un Festival Internacional de Poesía (FIP) que gerenció en Lima. Aunque dice que aquí se encontró con una desarticulación separatista entre los poetas, donde existían grupos que rivalizaban entre ellos, reconoce que él tuvo mucho apoyo. “Yo aquí he encontrado mi familia literaria, en el Perú no la he tenido nunca. Yo no hubiese podido hacer este festival internacional sin la ayuda de los poetas” Llaxacondor cursó muchos estudios sin finalizar ninguno y ha trabajado en diferentes oficios para vivir de la poesía. Es un poeta sin pergaminos, como se autodenominó Enrique Lihn. Gran conocedor de la poesía nacional y latinoamericana, no ha sido él un gran publicador, aunque escribe poesía como quien respira. De su autoría son los libros “Autícono” en coautoría con el artista visual Nelson Plaza, obra que se despliega como un leporello donde convergen distintas sensibilidades poéticas a través del grabado; “Manual de Apicultura Local”, y “Fondo de Ojo” también en coautoría con los grabadores Alejandro y Mabel Palavecino. ¿Por qué decidiste replicar el FIP Lima en Chile? Por hambre, porque había que emplearse y yo pensé que Chile, país de poetas, iba a tener grandes eventos de poesía. Pero ya cuando pasaron tres meses y no conseguía trabajo, decidí inventarme mi propio festival de poesía para tener una fuente de trabajo, y también para darle a Chile un espacio internacional contemporáneo de grandes festivales, que los tienen casi todos los países del mundo y que Chile no tenía. El último fue el que hizo el poeta José María Memet “Encuentro Internacional de Poetas Chile-Poesía “el año 2001, que sí tenía un impacto internacional muy importante. ¿Cuál es la línea curatorial del FIP? El FIP tiene parámetros, que son su columna vertical, entre otros la equidad de género, la transversalidad social y regional, el carácter intercultural y la participación ciudadana. Este año estamos muy abocados a la parte educativa, llegar a los colegios, a las universidades, desde una práctica abierta y popular. Este es un festival para no-poetas como lo dijimos una vez. Yo creo que esa es su esencia, porque la poesía sale de lo que podemos entender en el sentido más amplio como pueblo, como sociedad, entonces tiene que regresar a ella. Los poetas que escriben para que no se les entienda, que no tienen una poesía dialogante con la gente, pierden mucho de esta esencia y Chile tiene una tradición hermosa de poesía dialogante. Borges le criticaba tanto a Neruda sus poemas a la cebolla, a la papa, se horrorizaba, pero estoy seguro de que no todo el mundo encuentra accesible El Aleph, en cambio el poema a la cebolla seguro que sí. En Chile existen poetas gigantes como Mauricio Redoles, que dice todo es poesía, entonces hay un enfoque mucho más democrático, esa amplitud del festival a mí me gusta. ¿Crees que el FIP ha ayudado a generar una conciencia crítica de la poesía nacional? Yo creo que sí, porque en las antologías del Fip que hemos sacado, hemos juntado a poetas de distintas regiones de lugares muy alejados, chilotes, de Punta Arenas con poetas como Patricio Manns. Este festival da lugar a eso y como no va a generar una conciencia crítica si haces el enorme esfuerzo de llevar la poesía a lugares periféricos donde no se produce nada de esto y no sólo a comunas modestas como Cerrillos o La legua, periférico también es Barnechea porque tampoco pasa nada. Entonces, una de las características más importantes para desarrollar ese espíritu crítico creo que ha sido la transversalidad de nuestro proyecto. ¿Cómo se desarrolla el FIP? Cuando empezamos eran cuatro o cinco días, muy intensos, a veces en Santiago otras veces en la Quinta región y terminábamos con una gran fiesta de la que uno salía extasiado de poesía. Algo me pasó a mí con eso, me dieron ganas de darle peso a la experiencia, y eso es conversar, es publicar, es tener espacio para que los y las poetas que vienen se conozcan con otros poetas, entonces en un evento con tan poco tiempo eso pasa desapercibido, lees cinco minutos y ahí se acabó la experiencia. Este año el Festival duró un mes, es distinta la convivencia, la amistad. Entones el FIP hizo recitales en colegios, centros culturales, presentaciones de libros, conciertos, creando espacios de conversación entre poetas, almuerzos, paseos, situaciones de encuentro. ¿De dónde crees que proviene el éxito de la convocatoria del FIP? Me parece que surge de que nosotros ya tenemos un nombre instalado y un buen récord de haber hecho cosas. No tenemos ni un solo financiamiento público, siempre que hemos postulado a los Fondart los hemos perdido profesionalmente, excepto una vez. Ya nos hemos cansado de esa gestión, yo mismo me he sentido un poco solo ahí, entonces lo hemos hecho un poco con la solidaridad de los amigos que pasa por tratar de apoyar el festival desde donde estén, desde el mundo editorial, diplomático, de la gestión cultural también. ¿Cuántos invitados extranjeros participaron en la edición 2025? Esta vez fueron alrededor de diez invitados entre gente que vive acá, gente que vimo desde China, de Estados Unidos, gente que pasa un tiempo por Santiago y va en dirección al Sur. Entonces es un festival para nosotros pequeño, entre extranjeros y chilenos fueron unas treinta personas en total moviéndose entre los recitales, presentaciones de libros, conciertos, talleres, lo que implica un impacto social más amplio. ¿Cuántos recitales de poesía se realizaron este año y dónde? Estuvimos en Quinta Normal, en Providencia, en el centro de Santiago y en diversas librerías de Chile, porque se distribuyen libros de autores que están publicando, aprovechando este festival a través de Las Bacantes, que es la editorial que hemos formado como una extensión del mismo festival de poesía. Somos dos personas en la editorial, mi amigo Pablo Fante que está a cargo de la edición técnica y yo que estoy a cargo de la edición literaria. ¿Por qué, a pesar de esta odisea para obtener recursos, sigues haciendo el festival? Porque pienso que es un deber artístico. Si nosotros mismos como artistas no promovemos nuestro arte sencillamente puede pasar la vida sin que pase nada, sin que ocurra algo. Esto es como un efecto físico, tienes que tocar a la partícula para que se mueva. De esta manera hemos logrado con el festival, por ejemplo, que se traduzca a Elvira Hernández al chino. Cuando yo llegue a Chile no lo estaba, hoy día a raíz de una curatoría de poetas chilenos para que expongan sus manuscritos se concretó en una exposición en Beijin, hemos traducido también a Maquieira, Soledad Fariña, Pablo Fante, Rosabety Muñoz, Damsi Figueroa. Lo que pasó es que en China se producen festivales cada mes y muchos, es un país con grandes recursos para la cultura. El mundo tiene una gran curiosidad por los poetas latinoamericanos y de lo que pasa en Chile Y este año, por ejemplo, vienen dos poetas chinos súper importantes Yan Xi y Dai Weina y uno de ellos está publicando un libro en Chile, entonces esos intercambios son fundamentales. ¿Como perciben los poetas extranjeros el movimiento poético nacional? Los poetas extranjeros tienen un interés enorme por Neruda, por Mistral, por Huidobro, por la tradición poética nacional. Estuve yo hace poco en India en un festival de poesía como invitado y me presentaron por ahí a alguien que su hijo se llamaba Pablo, nombre rarísimo en India y me comentó que el nombre era por su admiración a Neruda. Entonces, fíjate que Chile debería tener hasta dentro de sus estrategias comerciales incluir todo este capital poético, porque más conocido que el vino afuera son los poetas chilenos. Poesía que es música y visualidad El FIP ha tratado de sacar a la poesía de su categoría de nicho, desde ese lugar incómodo, para expandirla a todos, al que la quiera recitar y escuchar o al que siempre ha escrito pero no ha sido publicado. Una de las cosas que han hecho son concursos de poesía. Una vez lo ganó un pescador de la isla Alejandro Selkirk popularmente conocida como la isla de más afuera. “Eso pasa con la poesía, porque tiene la facultad de ser accesible a todo el mundo, no necesitas una gran formación académica para entenderla. La poesía es el trabajo con la lengua, es la perspectiva del trabajo con el lenguaje y eso es lo común en los seres humanos. Hoy cualquier persona puede participar, tenemos un podcast desde hace un par de años llamado “Poetas ruculistas” con Francisco Jimenes Buendía y Jimena Rosas, que tiene una sección de llamada a la gente para que nos manden sus poemas y el poema elegido se lee, se analiza literariamente”. ¿Qué grandes autores han participado en el FIP? Muchos, más de quinientos, pero no puedo nombrar a unos sobre otros, De la India vino un poeta muy importante Shiva Pakras, es un poeta medio gurú, en su país la gente hace fila para tocarle los pies. También ha estado con nosotros Bruno Montané, uno de los mayores poetas vivos en lengua hispana, amigazo de Roberto Bolaño. Es chileno y acá en Chile no se le conoce como debería. Está produciendo en estos momentos lo mejor de su obra. Por nuestro festival vino el año 2019 a Chile. ¿La poesía cumple algún rol para ti? ¿Es una forma de escape? Yo creo que la poesía es un deber, ese es el cincuenta por ciento y el otro cincuenta es íntimamente personal porque en la creación literaria estó todo nuestro mundo, entonces es un deber, pero también una enfermedad. Por otra parte, creo que esta más ligada a la condición humana que al escape. Un escape es salir con amigos, hacer algo que rutinariamente no haces, pero la condición humana tiene que ver con aspectos muchos más profundos que te invaden la mente, el pensamiento y el espíritu. Cuál crees que es la principal cualidad de un poeta ¿ser enteramente libre para crear, aunque corra el riesgo de perderse buscando respuestas a su vida, o guiarse por criterios estéticos y filosóficos? Yo creo que la mayor cualidad de un poeta seguramente es su desnudez, debe ser absolutamente honesto consigo, desde ahí parte el valor simbólico de su honestidad en libertad, porque esa vieja concepción de que la poesía debe ser enteramente social o personal, ya se superó, no es una cosa o la otra, el poeta puede pasar por distintos periodos, pero creo que el componente estético debe estar. Como en los rayados de las calles en el estallido social, qué de estético tiene eso, pues es una ebullición social. Entonces como dice Raúl Zurita, la poesía no sirve para nada, pero es absolutamente indispensable. Y creo que hay que ser poeta hasta el punto de dejar de serlo, porque cuando dejas de serlo finalmente has contribuido para algo que sería otra escritura. ¿Crees en la frase de Huidobro “no se trata de hacer belleza, se trata de hacer hombres”? Yo a Huidobro le creo todo o casi todo, porque es uno de los poetas clásicos de la poesía chilena más favorito; creo que no es un medio sino un fin en sí mismo y como tal está ligada a la biografía. En mi caso no hay manera de separar obra de autor. ¿Crees que el poeta adquiere más honra haciéndose oscuro y atormentado? Eso lo desactualizó Parra, por eso es tan grande este país en su tradición poética. Claro que ha habido poetas oscuros, difíciles, con vidas atormentadas, pero Parra se fue al humor, dijo “bajen a esos poetas del Olimpo”, el bohemio ya pasó de moda. ¿Cuál es la importancia de la oralidad en el ritmo y en el cuerpo del poeta? Es fundamental. Cincuenta por ciento es lo escrito y cincuenta por ciento es como lo lees y en voz alta como autor. India es un ejemplo importantísimo porque allá los poemas se cantan, pues hay algo ahí donde subyace otro nivel con el que no estamos acostumbrados. La poesía es música y también es un arte visual. Los poetas chinos que tienen una enorme tradición de la poesía no sólo como expresión escrita en un libro sino en caligrafía. Estos poemas chinos se ven, se observan. Maquieira, por ejemplo, sus últimos libros han sido obras visuales. Hay que preguntarse por qué en Chile los poetas desarrollan tanto las artes visuales, hay algo que en este país se silencia y que en las artes visuales se expresa. Esto para mí ha sido una escuela porque yo también he estado vinculado a las artes visuales. ¿Y qué se silencia? La escritura, por eso te digo que es una pregunta que hay que hacerse, por qué Chile es uno de los pocos países de Latinoamérica donde hay poetas artistas visuales. Hay un espacio en que la imagen reemplaza la palabra, tendrá que ver con su pasado político. Guillermo Deisler y Parra son ejemplos de poetas visuales. De repente la palabra no es silenciar, sino que se complementan, pero podría ser un eufemismo, me parece que hay algo más doloroso detrás y que tiene un impacto doblemente importante. Para mí todas las artes tienen un hilo conductor que yo ligo con la poesía. ¿Cuál es la generación de poetas chilenos con los que más te identificas y por qué? Yo siempre, con los más viejos, con la generación de los ochenta. Juan Gelman, poeta argentino, decía una cosa interesante, cuando eres un poeta joven debes juntarte con los poetas viejos, cuando eres un poeta viejo debes juntarte con los poetas jóvenes. Maquieira es uno de los poetas que más me ha influido, no sólo por su genialidad literaria, que admiro, sino sobre todo por su amistad, él no pertenece a ningún grupo literario. También a Bruno Montané y Manuel Silva Acevedo. Y de jóvenes tengo un grupo de amigos entusiastas llamado Grupo Viernes, a dos de ellos los publicamos en la editorial Las Bacantes, bajo la colección Viernes, son Nicolás Browne y Sebastián Correa Duval. También me interesa Jaime Sepúlveda. ¿Piensas regresar a Perú? Siempre vuelvo, cada dos o tres meses. Pero a vivir nunca porque Perú es un país que a mi me duele, es un país tremendamente racista y en crisis permanente. Es un país que tiene una gangrenación política en este momento, la ha tenido cuando yo era niño, la tuvo cuando yo era adolescente, yo dudo de que pueda volver a vivir al Perú.
- La pizarra mágica - concurso de escritura y psicoanálisis
Hace cien años, Sigmund Freud escribió el pequeño ensayo “La pizarra mágica”, en el que se sirve de ese particular artefacto para escribir y dibujar como modo de ejemplificar “la estructura del aparato perceptivo del alma”. Compuesta de una tablilla de cera o resina oscura, cubierta por una hoja transparente desprendible donde hacer las marcas, en este objeto Freud ve un símil de su concepción del aparato psíquico en su primera tópica (inconsciente, preconsciente, consciente) y con ello las formas de funcionar de la percepción y la memoria. Inspirados por este notable hallazgo freudiano, que liga la escritura (y sus tecnologías) con la teoría psicoanalítica, desde el centro Bustamante 72 hemos convocado a este concurso. Con un jurado compuesto por Valeria Barahona, Manuel Ugalde y Sebastián Astorga, hoy nos complace presentar los textos seleccionados y a sus respectivos autores. De cerca de 200 textos recibidos, seis han sido reconocidos para su publicación en revista Barbarie, con ilustración de Dominga Schlotfeld. Estos textos representan una variedad de formas posibles de afrontar los cruces entre la creación literaria y el pensamiento sobre el psicoanálisis. El humor y la ironía en “Cuestión de altruismo”; la imaginación de la locura y el delirio en “Un ángel me agradeció” y “Carlos”; el ensayo metapsicológico y comparatista de “Freud en Ersilia”, la ficción futurista (y ya no tanto) en “El quid”, o el poema “Caperucita online”, que aborda un cuento clásico actualizándolo a la realidad hiperdigitalizada actual. Estamos contentos de este ejercicio creativo que enriquece el diálogo entre disciplinas, que, como Freud con la Pizarra Mágica, nos invita a imaginar modelos para comprender la psique, la memoria y nuestra experiencia diaria. Por apoyar esta iniciativa, agradecemos a revista Barbarie-pensar con otros , a Dominga Schlotfeld , a las editoriales patrocinantes – Ediciones UDP, Pólvora Editorial , Lecturas y Ediciones Biblioteca Nacional – y, en especial, a todos los participantes por jugar este juego. Equipo Bustamante 72: Ana María Solís Javier Acuña Sebastián Astorga PARTICIPA EN LA NUEVA CONVOCATORIA 2026 Consulta las bases en > BUSTAMANTE72 .-. GANADORES 2025 Cuestión de altruismo Partió disciplinado, pero se fue desilusionando con el tiempo. De Freud pasó a Reich, de Reich a Pearl y después a Lowen, hizo talleres con Naranjo y aplicó el Eneagrama, fue donde la Nana a Chiloé, entremedio practicó Yoga, estudió el Tarot, aprendió a sacar la carta astral, se puso a hacer masajes y terminó follándose a sus pacientes. Después dejó los masajes, pero siguió follándose a sus pacientes. Un tiempo usó sandalias y un bolso de cuero, casi adopta un turbante blanco y coqueteó con los Krishna. Estuvo tentado a hacer unos retiros –se imaginaba unas dinámicas estilo comuna sesentera, a lo grupo de Arica o la Friedrichshof Commune– hasta que llegó el coaching y se vistió con camisas blancas ajustadas y zapatos de cafiche. Después, cuando pasó el boom, terminó aplicando una psicoterapia ecléctica que adaptaba caso a caso. Consulta estrictamente particular. Juan Manuel Aguirre Anelli, 43 años - Chile Un ángel me agradeció –Ya le dije. Yo estaba mirando el atardecer cuando vi aparecer a tres niños que cargaban un piano de cola negro, sacado de una de las casas de ricos que había en la playa y lo empezaron a destruir con palos, piedras, tubos. Justo cuando destrozaban con furia las teclas blancas de marfil que se confundían con el blanco del cielo nublado de esa tarde, empezó a sonar una sinfonía, preciosa al principio, estruendosa después. Vi tronar los caballos, abrirse el cielo y ángeles armados a lomo. No sé de dónde saqué el arma, pero les di justo en la cabeza a los tres niños. Fue un disparo seco, limpio. El piano dejó de sonar, los caballos cambiaron de rumbo y un ángel me guiñó el ojo. Era un gracias. A las dos semanas, el interno VF-4326 fue trasladado al Peral. Nicolás Durante, 34 años - México Carlos Ahí me hallaba, en medio de la pieza de visitas de la casa de mi abuela paterna mientras paría, rodeada de una manada de perros. Se acercaban a ver al nuevo integrante, Carlos. Del recién nacido se desprendía una larga cola, delgada y aplanada que parecía más bien un látigo. Sus escamas rugosas y su piel fría… sus uñas duras y afiladas. “¿Por qué parí una iguana?”, me pregunté impactada mientras los perros se acercaban a oler al reptil. A los pocos segundos recordé que debían ser esas pastillas. “¿Y por qué no un animalito más bonito?”, me pregunté extrañada, pero ya más amigada con la idea de que Carlos era mi hijo. La verdadera incomodidad apareció cuando nadie se animó con él… los abuelos nunca se presentaron y la real frialdad venía de aquellos con más piel que escamas. Valentina Rendich, 30 años - Chile Freud en Ersilia Freud imagina al psiquismo con el funcionamiento de una pizarra mágica pero retocadita. En esta, es solamente apoyar el marcador en la superficie, que ya se estaría borrando la huella que se produce. Una forma de decir que para hacer memoria, lo primero es un olvido, una pérdida. Quizás, entonces, nadie esté más atormentado por su memoria que aquel que no se preste al juego del olvidar. Pero, ¿qué queda? Cincuenta años después, Italo Calvino traza, en su libro de ciudades invisibles, a Ersilia. Ciudad en la cual, después de una vida, la población emigra, dejando sobre el terreno y como testimonio, cuerdas de color que representan todos los lazos que unieron antaño a sus habitantes. El tiempo derriba los muros, persisten los hilos del amor y del odio. Freud escucha desde su sillón, entra en Ersilia, linterna en mano, piensa: algo podremos hacer. Mauro Emanuel Galante, 34 años - Argentina Caperucita online Recluida del fin del mundo, caperucita se arma un Tiktok, se desvía de la clase online a recolectar corazones.Y canta, y baila, y ríe, cándida bajo el sol digital. Se va buscando mujer en el espejo infinito, mientras el Otro Dios juega con los reflejos.Entremedio del follaje unas fauces,una mirada con dientes. Y el relato salpica de sangre mis oídos,y cruza el dolor la pantalla. Fernando Ramos Lara, 30 años - Chile El quid Conocí filósofos que recetan y médicos que filosofan. Fui también aprendiz de todo, y maestro en nada. No obstante, terminé por comprender la gran verdad de la existencia, cual es que: después de la muerte la vida continua. Después de muerto me gradué. Ahora habito en los pensamientos de quien escribe esto y me fusioné con un programa de Inteligencia artificial. Arturo Fierro Fernández, 54 años - Chile
- Zona liberada y otoñal: Anotaciones al margen de Eugenio Tironi
[Texto de la presentación que realizó el historiador Manuel Vicuña del nuevo libro del sociólogo Eugenio Tironi. Un ensayo, dice, cruzado por “cierto desencanto o lucidez sombría que se mantiene a resguardo, sin embargo, de la misantropía”. ] Empiezo con una observación que Eugenio Tironi podría suscribir sin dificultad, y que de hecho proviene de uno de los autores citados en Anotaciones al margen . Decía Emil Cioran que el pensamiento sistemático nos vuelve prisioneros de nuestras premisas: una vez fijada la idea inicial, se impone la obligación de no contradecirse y, con ella, la falsedad frente al carácter voluble de la existencia y las tentaciones digresivas del pensamiento. El sistema, añade Cioran, siempre termina siendo la voz del embustero. El pensamiento fragmentario, en cambio, permanece libre: puede afirmar en un mismo día una cosa y su contraria, obedeciendo a la diversidad de la experiencia. Lleva el sello de una mente viva y permite representar el mundo en su complejidad dislocada, y, al mismo tiempo, actuar sobre uno mismo. Anotaciones al margen se sitúa justamente en esa zona liberada de la obligación de ser coherente en el sentido más limitado del término. Este libro no es una miniatura autobiográfica circunscrita a la trayectoria del yo en sociedad, no es tampoco un libro de apuntes sociológicos, aunque tiene algo de eso si escarbamos un poco. Es, más bien, la tentativa de un hombre mayor por darle forma y otorgarle sentido a eso que la vida ha ido depositando en él: recuerdos, intuiciones, pequeñas verdades, lecturas, sospechas, dudas, porrazos, irritaciones y también gratitudes. Todo manifestado sin pretensión, sin alardes. Y con el ánimo sosegado de quien viene de vuelta y encuentra en la escritura un tipo de gratificación asociada a la memoria que aminora las pérdidas y revive momentos que contribuyen a mantenerse en pie cuando todo se tambalea alrededor. Anotaciones al margen es, en este sentido, el texto otoñal de alguien en retirada que ensaya un conjuro para restarle dramatismo a la convicción de que la vejez, en palabras de Philip Roth, “es una masacre”. El sujeto que habla en Anotaciones al margen se muestra vulnerable sin melodrama, asume la vejez buscando acomodo con sus contratiempos, intenta gozar de los festejos de la edad tardía, conoce el valor del sentido del ridículo y por eso evita el patetismo derivado de la incapacidad de estar a solas consigo mismo. Eugenio Tironi acusa los golpes de la vida, pero sin hacerse la víctima, esa pasión contemporánea que ha dado paso a una nueva aristocracia del sufrimiento, como ha advertido Pascal Bruckner. Estamos, entonces, ante un conjunto de fragmentos. Pero aquí la fragmentariedad no es un capricho ni una concesión al gusto contemporáneo por lo breve y los atajos. Adoptar la fragmentariedad es una manera de responder a lo inmediato, y a la vez de atrapar eso que nos ronda a diario. Eugenio Tironi parece asumir que lo vivido no se deja encerrar en un discurso continuo sin alguna forma de violencia, y que hay aspectos de la experiencia —los más delicados, los más difíciles de nombrar, los más perturbadores— que solo soportan la luz oblicua que arroja un puñado de palabras. De ahí que cada anotación se presente como una isla de pensamiento: autosuficiente, pero conectada con las otras. El libro tiene la forma de un archipiélago de momentos de toma de conciencia. Entiendo que Chamfort afirmaba que los fragmentos son la forma natural de quien piensa rápido, observa mucho y desconfía de los sistemas. El fragmento no es una facilidad estilística, sino una postura vital que transforma la interrupción en método y combina la expresión directa con los rodeos. Escribir en fragmentos es aceptar que la experiencia moderna se sostiene sobre piezas que nunca encajan del todo, aunque nos esforcemos al máximo por engranarlas. Anotaciones al margen es, entre otras cosas, un diario de lectura, o eso que se llama marginalia . Edgar Allan Poe terminó publicando en los periódicos las reflexiones que anotaba en los márgenes de los libros. Eugenio Tironi hace lo mismo. Detrás de sus párrafos se encuentra el trajín de la vida cotidiana y los ecos de época, pero sobre todo, según él mismo cuenta en la nota introductoria, las palabras inspiradoras de autores como Elias Canetti, Úrsula K. Le Guin, Fernando Pessoa, Cioran, Natalia Ginzburg, Claudio Magris o Margarite Yourcenar, lumbreras que sabían destilar en una frase lo que otros escritores apenas insinúan en un libro, y que a veces hicieron del fragmento la unidad mínima de una sensibilidad a veces austera, a veces suntuosa. Siguiendo esos pasos, Eugenio Tironi transforma cada anotación en un ejercicio de vigilancia dirigida tanto hacia el mundo como hacia sí mismo, exhibe una mezcla lograda de observación del panorama circundante y un agudo sentido de auto escrutinio. Así como excava en su psique sin levantar polvo, alza la vista y escruta el entorno con una curiosidad poco intrusiva. Alumbra las zonas de sombra que se ha encontrado en el camino, y que recortan su paisaje interior. Pero Anotaciones al margen no sería lo que es si se limitara a esa arqueología personal. A este libro también lo caracteriza su entonación. Su tono es certero, sin por eso incurrir en el gesto rotundo de las actitudes pontificadoras. La sabiduría que asoma en estas páginas es discreta. En el fondo, se trata de la sabiduría sin ampulosidad de quien ya no necesita demostrar su inteligencia ni defender su posición ni robarse la película, y puede, por lo mismo, mirar el mundo y escarbar en sí mismo con una mezcla de ironía retraída y gusto por los matices, de falta de soberbia y reconocimiento de los límites. Cuando las recetas del pasado han caducado y los destinos cancelados obligan a reconsiderar si se tomó el camino adecuado en la vida, es mejor poner todo en perspectiva, cuidarse del autoengaño y no olvidar que somos animales más racionalizadores que racionales. Esta modestia deliberada de Anotaciones al margen tiene una consecuencia decisiva: abre espacio al lector. No estamos ante un texto que se imponga; estamos ante un texto que abre conversación. Las anotaciones breves de este libro no se roban la palabra. Nos involucran a la manera de esos escritos a los cuales podemos regresar, porque trazan un espacio donde la propia historia del lector puede encontrar algo propio. Hay una especie de hospitalidad en Anotaciones al margen : eventualmente, sus pasajes le permiten al lector encontrar no solo la vida del autor, sino también la suya. Anotaciones al margen está escrito desde un yo que busca apertura, no encierro. Hay, además, en el libro, un desplazamiento sutil pero elocuente del lugar que ocupa el autor. Eugenio Tironi, protagonista de la sociología pública chilena, acostumbrado a escrutar la sociedad con el aval de un saber especializado, se permite aquí una aproximación distinta: deja que la sociedad aparezca desde sus bordes, filtrada por impresiones, por recuerdos que no aspiran a ser ejemplares, por pensamientos rumiados. Todo lo relativo a la relación con los otros es significativo en esto de sondear las mascaradas sociales y las relaciones de poder que se resuelven a ras de piso, en medio de diversas formas de impostura. Más que mostrar apuntando con el dedo, el autor deja entrever la complejidad de las relaciones humanas, lo que está en juego en el trato que nos damos, los puentes que tiende el lenguaje y los caminos que corta, y las trampas abiertas bajo la hojarasca de los diálogos. También están presentes la displicencia de los jóvenes, la soledad experimentada en compañía y la vanidad de los narradores pegajosos. Tampoco falta el comentario sobre la coreografía de los gestos ínfimos pero significativos que acompañan el intercambio de palabras, los simulacros de la atención y la gravitación de la mirada en conversaciones que tienen algo de duelo, a pesar del tono cordial en que se desenvuelven. Cruza Anotaciones al margen cierto desencanto o lucidez sombría que se mantiene a resguardo, sin embargo, de la misantropía. Quizá por todo ello Anotaciones al margen exige un tipo particular de lectura. No es un libro para devorar de corrido. Pide ser leído despacio, con pausas, aceptando que cada fragmento puede tener una vida propia. Algunos quedarán flotando, otros se hundirán sin dejar rastro; unos pocos se incorporarán silenciosamente a la forma en que pensamos. Para terminar, tal vez baste con decir que este es un libro que, fiel a la intuición de Cioran, se atreve a ser honesto, aunque eso implique contradecirse; que desconfía de la comodidad de los sistemas y apuesta por la intemperie del fragmento; que repasa una biografía con varias vidas en el cuerpo sin dejarse seducir por la tentación de una voz confesional egocéntrica; y que encuentra, como el propio autor, su energía vital en el miedo al vacío y, por otra parte, en el deseo. Anotaciones al margen recuerda la importancia, más discreta pero no menos radical, de saber encontrar la palabra justa; y luego, simplemente, callar. .-. Anotaciones al margen: convivir, dominar, envejecer Eugenio Tironi Hueders, 2025, 152 páginas
- ¿Cómo nos hace más humanos nuestro cerebro animal?
El próximo sábado 29 de noviembre, entre las 18:00 y las 20:00 horas, el neurobiólogo y ex Ministro de Ciencia Andrés Couve ofrecerá una charla en Zapallar sobre las funciones de nuestro cerebro y sistema nervioso. 29 DE NOVIEMBRE DE 2025 18 a 20 HS Espacio LATA Zapallar - Chile Inscripcioness : espaciolata@gmail.com CLP 20.000 Como ya viene investigando hace años, en este encuentro, Andrés Couve nos mostrará las estructuras neurológicas que compartimos con el resto de las especies animales para que, reconociendo nuestra animalidad, podamos también descubrir lo que nos hace profundamente humanos y, desde ahí, diseñar estrategias eficientes para enfrentar los desafíos que nos plantea la revolución tecnológica y la inteligencia artificial. Andrés Oscar Couve Correa (Santiago, 23 de octubre de 1968) es un biólogo y político chileno, especialista en neurociencia. Entre diciembre de 2018 y marzo de 2022, se desempeñó como Ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación bajo el segundo gobierno de Sebastián Piñera, el primero en ocupar el cargo luego de la creación de dicho organismo. Conferencista de larga experiencia, su charla en Zapallar se titula “¿Cómo nuestro cerebro animal nos hace humanos?” y se enmarca dentro del ciclo de conversaciones “Preguntas a mar abierto” , que organiza la periodista y ensayista de arte Catalina Mena --editora de la revista digital Barbarie, pensar con otros -- y el artista visual Francisco Bustamante, director de Espacio LATA. Este ciclo aborda temas de interés general y problemas de actualidad desde una perspectiva multidisciplinaria. ESPACIO LATA - LATINOAMERICANO TALLER DE ARTE | ZAPALLAR Preguntas a mar abierto es una iniciativa de Espacio LATA [Latinoamericano Taller de Arte] y Barbarie-pensar con otros . Espacio LATA es un taller-casa ubicado en el balneario de Zapallar donde el artista Francisco Bustamante vive y realiza su obra, el cual ha sido convertido también en un centro de encuentro creativo para reflexionar en torno a diversos temas culturales, junto a una copa de vino y con una extraordinaria vista al océano. La casa, además tiene una arquitectura muy interesante y novedosa, y fue construida por los arquitectos Thomas Batzenschlager y Diego Grass. Barbarie, pensar con otros www.barbarie.lat es una revista de pensamiento y cultura fundada por la poeta Silvia Veloso, la psicoanalista Constanza Michelson y la periodista Catalina Mena. En anteriores versiones del ciclo “Preguntas a Mar Abierto” han participado exponentes como la psicoanalista y escritora Constanza Michelson, el arqueólogo y ex director del Museo Chileno de Arte Precolombino Carlos Aldunate y el monje budista Patricio Goycoolea, abordando temas como la culturales, antropológicos y espirituales.
- 8 Feria del Libro Renueva tu biblioteca
21-23 NOVIEMBRE Centro de Arte Molino Machmar CAMM Puerto Varas Consulta el programa : DESCARGA EL PROGRAMA: Del 21 al 23 de noviembre, el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM) invita a la comunidad a vivir tres días de celebración en torno a los libros y la literatura en la 8a versión de la Feria del Libro Renueva tu Biblioteca que tiene como premisa “La palabra como puente”. Cuando se aproxima el verano y los días se hacen más largos, Puerto Varas se prepara para vivir una verdadera fiesta en torno al libro y la lectura: la 8ª versión de la Feria del Libro Renueva tu Biblioteca , un evento que busca articular a lectores, escritoras, editoriales y librerías de diversas regiones del país bajo una premisa tan sencilla como poderosa: La palabra como puente. Desde el viernes 21 hasta el domingo 23 de noviembre, el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM) se llenará de actividades gratuitas para toda la familia, incluyendo stands de editoriales y librerías, intercambio de libros usados, conversatorios, presentaciones y firmas de libros por sus autores y obras de teatro. El origen de una idea: el valor de compartir libros La semilla de Renueva tu Biblioteca nació hace más de ocho años como una modesta instancia de intercambio de libros usados. La idea era simple: permitir que los lectores circularan sus libros, dieran nueva vida a textos olvidados y encontraran nuevas lecturas. Con los años, se transformó en una feria consolidada, que hoy convoca a actores del ecosistema literario de todo Chile y promueve una visión participativa y abierta del acceso a la lectura. “Nace en el año 2018 de la mano del proyecto del área literaria del CAMM, compuesta en aquel entonces, por los escritores Fabiola Hott Mohr, Clemente Riedemann y Víctor González Frías, junto a la producción ejecutiva de Javiera Ureta e Isabel Ortega. Este evento icónico en el desarrollo cultural y literario del sur de Chile fue ideado como una feria del libro usado, que buscaba, desde una mirada ecosistémica, darle una nueva vida a los ejemplares que ya no se estaban leyendo en casa, revitalizando los libros y la lectura”, recuerda Víctor González Frías, asesor del área de literatura del CAMM. Tal como relata Víctor González, en sus primeras etapas partió en un pequeño formato, “con solo un par de editoriales, pero con el paso del tiempo fue creciendo hasta convertirse en un encuentro que congrega a toda una comunidad con escritores, poetas, editores y personas ligadas al mundo del libro y la lectura”. Un encuentro diverso y regionalizado En esta edición, Renueva tu Biblioteca reunirá a invitados e invitadas de distintas regiones del país, consolidando a Puerto Varas como un punto de encuentro cultural del sur austral, donde los libros no solo se compran: también se comparten, se conversan y se celebran. La octava versión de este hito programático del área de literatura del CAMM es posible gracias al financiamiento del Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio, a través del Fondo del Libro y la Lectura 2025. “Al hablar de La palabra como puente expresamos no solo el sentido de la feria, sino también la vocación del CAMM por propiciar encuentros y vínculos entre personas, disciplinas y saberes, reconociendo en el diálogo y la palabra los puentes que hacen posible esas conexiones. Esta mirada se alinea con los principios de la Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, que concibe la lectura como una práctica social y un derecho cultural, capaz de fortalecer la democracia, la participación y el tejido comunitario”, menciona Valentina Schindler, Directora Ejecutiva del CAMM. Entre los participantes de esta edición se encuentran editoriales y librerías principalmente del sur de Chile como Libros Le Visage y Ediciones Mac-Kay (Puerto Varas), El Gran Pez (Ancud), Biblioteca ULagos (Puerto Montt), Editorial Ofqui (Temuco), Ediciones Kultrún (Valdivia) y Biblioteca Paul Harris (Puerto Varas). Además, por segundo año consecutivo, la feria contará con la participación de Ediciones ARQ (Santiago). La feria se proyecta como un espacio de encuentro cultural que apuesta por la regionalización y que da visibilidad al trabajo editorial independiente y libre en el sur del país, así lo determina la directora de arte, contenidos y programación, Verónica Astudillo: “La cartelera de actividades programáticas del CAMM este año ha tomado un gran impulso. Estamos logrando que las puertas de nuestro hermoso edificio se abran a más y nuevos públicos. Como directora de programación, me interesa profundamente la diversidad de miradas, ofrecer contenidos para todas las edades y jugar con distintos formatos. Por eso, reunir a escritores del sur de Chile junto a invitados de Santiago y otras regiones es una forma de generar un encuentro entretenido y enriquecedor en torno a las letras. Este evento no solo convoca a escritores, sino también a artistas, actores y músicos, porque las palabras no viven únicamente en un ensayo, una novela o un poema. Tal como dice el slogan de esta 8ª versión, ‘La Palabra como puente’ , este encuentro literario crea una sinapsis entre diversas disciplinas de la cultura y las artes, en un ambiente festivo y contemporáneo”. ¿Tienes libros que ya no usas y te gustaría regalar? La primera actividad de esta feria será la tradicional jornada de trueque de libros. Del 27 de octubre al 14 de noviembre, se estarán compartiendo y recolectando libros para mantener viva esta hermosa costumbre. ¡Una excelente oportunidad para darles una nueva vida! Como parte de su programación cultural e interdisciplinaria, la feria inaugurará oficialmente sus actividades el miércoles 20 de noviembre, en la sala CAMM (-1), con la presentación de la obra “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar”, de la compañía Teatro del Canto, inspirada en el clásico del escritor y periodista chileno Luis Sepúlveda. La entrada es liberada previa inscripción. Entre las actividades programadas se incluyen talleres literarios de corrección de estilo, una clase maestra con Paloma Valdivia, espacios de creación de fanzines, cuentacuentos con Andrés Montero, y actividades para niñas y niños donde podrán inventar y compartir sus propios relatos, entre otras propuestas. Además, durante los tres días de feria en el CAMM se encargará la terraza y estacionamiento para lograr una mayor capacidad de asistentes y albergar cómodamente a los editoriales y librerías. Quienes asistan podrán participar en concursos con diversos premios, pensados para seguir incentivando la lectura en la comunidad. ¡Una cartelera imperdible para disfrutar en comunidad! Conoce toda la programación en www.molinomachmar.cl El Centro de Arte Molino Machmar forma parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio , que busca fortalecer y dar continuidad a instituciones y organizaciones culturales de derecho privado y sin fines de lucro. Este programa además es parte del Sistema de Financiamiento a Organizaciones e Infraestructura Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que integra, articula y coordina de forma transversal los planes, programas y fondos orientados al fomento y apoyo de las organizaciones, de la infraestructura cultural, y de la mediación artística. Todo esto con una vocación descentralizada, mecanismos participativos, y la promoción de la creación de redes y asociaciones.
- Poética del pelo
Prolongaciones delgadas de nuestra piel, apenas perceptibles individualmente, pero que en masa delinean nuestro rostro y lo caracterizan, marcan zonas resguardadas de nuestra anatomía y entregan claves respecto a nuestra edad, género, identidad. Su exceso nos acerca al mono que supuestamente fuimos, su ausencia nos vuelve muñecas de plástico liso. No nos duele si nos lo cortan, y dicen que sigue creciendo tras la muerte. No parece vivo, pero crece, y su carácter flotante se presta a agresiones y gestos de afecto, invita a agarrarlo, tirarlo, acariciarlo, peinarlo o despeinarlo…ondula al viento, cae lacio con la lluvia, cubre nuestro cráneo y lo protege. Nos salvamos por un pelo o no tenemos ni un pelo de tontos, la virilidad se asocia con el pelo en pecho y la inmadurez con ser imberbes. Que aparezca un pelo en la sopa la arruina, pero ser franco es hablar sin pelos en la lengua. Las canas son sinónimo de sabiduría, pero también del cansancio del cuerpo, de la decoloración que nos va volviendo grises con el tiempo. La calvicie, nos aclaraba enfáticamente en el colegio un profesor de historia que la padecía, proviene del exceso de testosterona, y por tanto es síntoma de un exceso de masculinidad y no su opuesto. Ahora que he ido perdiendo pelo en la parte superior de mi cabeza, hasta el punto en que la zona descubierta se vuelve cada vez más notoria, no he notado en mí ningún exceso de virilidad. El pelo se cae y punto. En mi caso, con la particularidad de que se cae en la coronilla, en una zona que cuando me miro al espejo de frente no se ve, pero aparece en los ascensores y las fotos en que inclino la cabeza o tomadas desde arriba. Es un agujero que no forma parte de mi identidad imaginaria, de mi yo ideal, pero está ahí, a la vista de todos. Aunque es uno de los aspectos del paso del tiempo que me desagradan, y hago lo posible por que no aparezca en las fotos o videos, no se me ocurriría intentar revertirla: probé (¿quién no?) los champú “anti caída” cuando comenzó a manifestarse, pero la idea de los implantes me parece excesivamente artificiosa y laboriosa, seguramente porque no estoy acostumbrado a ella. Si cada cabello contiene todo nuestro material genético, cada uno que se pierde es un indicio de la muerte que se acerca, como las hojas de un árbol que caen, pero sin la promesa de volver a brotar al año siguiente. Por algo a la muerte le dicen “la pelá”, calavera sin cabello, y hablar mal de alguien es pelarlo. Sansón pierde su fuerza cuando deja que Dalila le corte el pelo, una suerte de castración y feminización simbólica. Su opuesto en la mitología bíblica sería Absalón, hijo rebelde de David, cuyo hermoso pelo, tan largo que al cortárselo anualmente pesaba dos kilos, se enreda en las ramas de un árbol y lo deja a merced de sus enemigos. Otras cabelleras largas de mi memoria infantil son la de Rapunzel, que la deja caer desde una torre en que está encerrada para que suba su amado, y los de Lady Godiva, que cubren su desnudez cuando su marido la fuerza a exhibirse a caballo como condición para cumplir su solicitud de bajar los impuestos que agobian al pueblo. Creo recordar que leí una versión en que su pelo crecía milagrosamente hasta ocultarla por completo, evitándole la humillación de que la vieran, pero puedo estarlo inventando (la IA no corrobora mis recuerdos). De niño era mi madre quien me cortaba el pelo, a mí y a mis hermanos, en un estilo funcional, nunca muy a la moda. En esos años ochenta de estrechez y austeridad, ir a la peluquería habría sido un dispendio. Años más tarde me compré una máquina para cortarme el pelo al rape yo mismo, aunque siempre he necesitado que alguien me ayude con la nuca, si no quiero quedar con mechones rebeldes que se escapan a los dientes metálicos del instrumento. Una de las primeras veces que probé cortarme solo, la máquina murió a medio camino, y el corte quedó inconcluso. Tuve que ir humillado a un peluquero para que me lo arreglara, me hizo un precio especial “para que venga para acá y no trate de cortarse el pelo solo”. Cuando empecé, ya adulto, a ir a peluquerías “de verdad”, me desconcertaba que me preguntaran cómo quería el corte, no imaginaba que hubiera tantas maneras posibles de llevar a cabo esa operación… La única que vez que hice de peluquero yo fue en pandemia, cuando le corté el pelo a mi pareja. Ahí descubrí lo difícil que es cortar en línea recta, y hasta qué punto buscando arreglar una irregularidad puedes agravarla: lo que se suponía que era un recorte de puntas terminó siendo un corte de pelo tipo honguito o novicia rebelde, a medida que avanzaba en diagonal y luego buscaba emparejar lo ya recortado. Un amigo profesional dijo que no estaba nada mal el corte para ser un principiante, pero mi pareja se ha negado tajantemente a repetir la exigencia. Hasta ahí llegó mi carrera de estilista. Las peluquerías actuales son palacios comparados con los austeros locales en los que los hombres nos cortábamos el pelo en los ochenta y hasta inicios de los noventa. Es curioso cómo en general siguen siendo locales segregados por sexo, como si cortarse el pelo fuera un ritual que debiera practicarse a escondidas del sexo opuesto, y si bien hay muchos peluqueros que le cortan a mujeres, si no me equivoco no hay tantas mujeres que le corten a hombres. Muchas peluquerías masculinas son lugares que exorcizan la intimidad entre cuerpos viriles a punta de decoraciones que exacerban una atmósfera muy “macho”, siempre a punto de pasarse para el otro lado: motocicletas, cuerpos musculosos, aves disecadas, pósters de bandas de rock, camisas escocesas. En mi colegio, un antro conservador y autoritario, estaba prohibido llevar el pelo largo, y había un inspector en la puerta haciendo devolverse a casa a los rebeldes, que intentaban ocultar su transgresión a punta de gomina. El día en que a alguien se le ocurrió llegar rapado al cero lo enviaron a inspectoría pese a que no había ninguna regla que lo prohibiera. A partir de ese momento, se modificó el reglamento para explicitar que el pelo no debía ser ni demasiado largo ni tampoco demasiado corto, sino que un justo medio: un ejemplo perfecto de cómo funcionan las sociedades represivas, definiendo prohibiciones nuevas cuando surgen conductas inesperadas. Homogeneizar el pelo es lo primero que requiere cualquier institución jerárquica y autoritaria, eliminar todo rastro de individualidad: los militares, las cárceles, las órdenes religiosas, los campos de concentración se parecen en eso. Para qué hablar de la exigencia musulmana de cubrir el cabello femenino… Mi padre tenía el pelo espesamente rizado, y cuando de niño me dijeron que era probable que lo heredara y que el pelo se me fuera poniendo “ruliento”, me pareció una maldición y me encerré a llorar en mi pieza. Me parecía denigrante no tener el pelo liso, y ominosa la posibilidad de que se fuera encrespando de a poco, implacablemente. No sucedió, pero años después, cuando logré dejarme el pelo largo hasta los hombros, disfruté por algún tiempo de unos rizos moderados que me daban un aire exótico, latino, en Estados Unidos, donde estudiaba por entonces. En la Historia del pelo de Alan Pauls, el personaje principal cree descubrir el poder del estilo afro, y se obsesiona con lograrlo aunque su pelo lacio y rubio no se presta bien a ese experimento. Siempre es mejor el cabello del otro, más rubio o más oscuro, más dócil o abundante. Una vez al año, ya bien entrado el verano y terminadas las clases de la universidad, en diciembre, ejecuto el ritual de raparme al cero, como una forma de dejar atrás los malos recuerdos de, dar vuelta la página y comenzar de cero. Me digo que en el pelo se guardan las malas energías, y que cortarlo las anula, lo que es por supuesto una forma supersticiosa de pensamiento. Pero algo debe haber. De mis lecturas del delirante y genial filósofo chileno Patricio Marchant, recuerdo que evocaba a un psicoanalista que sostenía que nuestro apego al pelo proviene de la época en que éramos primates y nos aferrábamos al pelo del pecho de nuestras madres, y desde que nuestra especie perdió el vello capilar quedamos huérfanos, intentando agarrarnos a todo…soltar el pelo es entonces dejarnos ir, aceptar nuestra caída inevitable hacia la muerte, desnudos como vinimos, con nuestra piel descubierta y vulnerable. Un ritual que nos prepara para lo inevitable.
- Clara Ramas: El origen es siempre una ficción
De reciente paso en Chile, la filósofa española y exdiputada por Más Madrid Clara Ramas conversó con nosotros sobre su último libro El tiempo perdido (Ediciones Arpa, 2024), donde arremete contra los nuevos melancólicos que piensan que pueden recuperar aquel pasado supuestamente glorioso y volver a una Edad Dorada que no ha existido y no existirá nunca: “Proust es perfectamente consciente de que no se puede volver al paraíso perdido y de que la única cura para esa pérdida es escribir el propio libro, o emprender una tarea de autointerpretación si quieres llamarla así, porque ciertas heridas o tentaciones de vuelta al origen no se van a poder cerrar nunca; y ahí no hay programa político que sea nunca suficiente”. Comencemos esta entrevista conversando sobre tu último libro El tiempo perdido (2024). Ahí, criticas la idea, más o menos generalizada, de que en algún momento anterior hubo una edad dorada de la sociedad y la política; arremetes contra lo que llamas el fantasma de la melancolía y dices que esta sensación de pérdida, que está idea de que “todo tiempo pasado fue mejor”; de que no hay futuro… No future cantaban los Sex Pistols en los años 70`. Ahora, tu provienes de esa generación de políticos y políticas españoles que se reunieron el 15 de mayo y acusaron esta dificultad de imaginar un futuro -podríamos hacer cierto paralelo con el 18 de octubre en Chile-, pero antes, hablemos de este sentimiento que identificas, de esta melancolía… El punto de partida de hecho es una escena de Los Sopranos con la que arranca el primer capítulo. En esta escena, Tony Soprano se queja con su psicoanalista porque siente que todo lo que vale la pena se ha perdido y se compara con su padre y con esa generación, diciendo que ellos si tenían valores, la familia, la iglesia, la política incluso, pero, que todo eso se ha perdido. Esa sensación desde hace un par de décadas es generalizada. Y, claro, lo que me interesó, lo peculiar, es que hubo un momento donde esto tuvo una traducción política. En España, en el movimiento del 15 de mayo, que es mi generación al final, cuando nos politizamos el discurso era mostrar eso que se había perdido. De hecho, el lema de juventud sin futuro fue la plataforma que inicio todo esto: “Sin casa, sin curro, sin pensión y sin miedo”. El ”sin” Claro, era el sin, y de alguna manera parecía que se estaría reclamando por un con, con futuro, con casa con…, ahora, esta sensación era mi presente, pero lo que he observado es que en los últimos años este sentimiento se ha cristalizado. Pero, ya no solo como motor de crítica social o de una forma de queja o reivindicación, si no que como una melancolía de pensar que efectivamente hubo una edad dorada en la que todo eso se tenía: en la que estábamos en plenitud, donde teníamos un objeto que podíamos poseer plenamente, llámese patria, dios, valores, familia, y que en este momento de nihilismo sería posible volver atrás, y ahí es donde lo veo peligroso. ¿En qué sentido? Porque si te fijas es posible ver en esto mucho de los desarrollos políticos de los últimos 5 a 7 años, desde el “Make América Great Again” y todos esos regímenes del “re”, del retornar a algo. En España Vox y la “re” conquista, en Francia la Rassemblement national: resurgir, refundar, renacer, etc. Entiendo como punto de partida el desosiego y la sensación de perdida, pero además esta pretensión de volver al origen me parecía políticamente muy peligrosa. Esto es lo que diagnóstico en el libro. Pero, esta sensación de pérdida no te parece que tiene mucho de realidad, en relación a las dificultades que enfrenta el Estado de Bienestar, o las economías en general, etc… Pues claro, la perdida es real, o sea el capitalismo neoliberal arrasó con todas las conquistas de unos mínimos civilizatorios o de bienestar para unas clases un poco más amplias, de progreso y bienestar para las clases trabajadoras, del desarrollo de los servicios públicos, etc. Todo eso ha sido arrasado por el neoliberalismo y eso es muy real. No sé si viste Children of Man de Alfonso Cuarón. De hecho, hay un documental sobre este film donde, entre otros, le preguntan a Slavoj Zizek lo que esta le sugiere: “Es más fácil imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo”. Hasta hace poco tiempo la ciencia ficción aún representaba futuros posibles. Me acuerdo de ver cuando niño Los Supersónicos , esta idea de vivir en el espacio exterior y que la tecnología estaría al servicio del ser humano, etc. Pero, en la actualidad, pareciera imponerse otro futuro, uno que sólo remite a la catástrofe… ¿qué piensas? Algo de eso hay en el desarrollo de la ciencia ficción, porque hace unos años los relatos eran futuristas y optimistas, como la colonización del espacio, mientras que ahora son distopías, zombies, de destrucción y el fin del mundo. El tono es más crepuscular, yo estoy muy obsesionada con el asunto de lo crepuscular, lo vengo utilizando desde hace un tiempo. Hay una crisis de imaginación, de hecho, el famoso lema al que te referías “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, se relaciona con que el capitalismo tiene una forma de totalidad social y, por ende, un poder tan abarcador, que determina todo lo que hacemos y lo que somos. ¿En qué sentido? Es que el capitalismo no son solo las 8 horas que vamos a trabajar, si no que impregna, que subsume todo en nuestra vida, como nos relacionamos, como consumimos, como utilizamos el teléfono, como tenemos relaciones de pareja y, es esa sensación, que todo el mundo siente pero que no sabe teorizar, es decir: que hay una especie de sistema, que algo que nos gobierna y que no comprendemos. Esto es lo que nos da esa sensación de que lo real esté tan alejado de nuestra capacidad de intervención. Pero tampoco se trata de traducir esto de forma ingenua, tipo, hay un grupo de élite que controla los hilos. Sin embargo, de alguna manera todo el mundo intuye que el poder capitalista es un poder sin rostro, que nadie dirige, ni siquiera los grandes magnates, pues ellos mismos tienen que obedecer al imperativo de la rentabilidad. ¿Y entonces cómo hacemos? Yo siempre pongo este ejemplo. Fredric Jameson, teórico marxista de los años 70` en los Estados Unidos, tenía herramientas teóricas diferentes a las de la tradición europea, pero de repente escribe un libro que es Marxismo y forma , donde intenta convencer a los americanos de que tiene que leer a todos los idealistas alemanes, a toda la tradición especulativa dialéctica alemana y francesa: a Adorno, a Sartre, a todos los hijos de Hegel, para entender el capitalismo. Luego, yo me pregunto, ¿por qué hay que hacer este rodeo tan denso? Marx lo decía así, los científicos naturales tienen microscopios, mientras que los teóricos de la sociedad tenemos conceptos. En este sentido, tenemos que hacer un rodeo teórico enorme para comprender qué es el capitalismo, eso que de alguna manera todo el mundo siente, que hay una estructura que nos gobierna a todos y que requiere un gran poder de abstracción para ser entendida. En conclusión, no se trata sólo de un problema de imaginación, el problema también es conceptual. ¿Podrías explicar más esta idea del capitalismo como totalidad social? El capital convierte toda exterioridad en interioridad, es decir, consigue interiorizar incluso lo que aparentemente le niega o es exterior a él. Fagocita incluso o sus negaciones. Produce desde sí mismo sus propias formas de exterioridad como fetiches o formas de subversión (pensemos en las camisetas del Che Guevara, formas de revolución convertidas en fetiches de consumo). En ese sentido, su capacidad de dar soluciones es en principio infinita y eso es un tipo de lógica social, que no ha existido antes en la historia de la humanidad. Pero y qué ocurre, porque se siguen buscando formas de organización y de hacer política por fuera del sistema. De hecho, tú recorrido personal junto a toda una generación planteó un proyecto político distinto al de los partidos tradicionales de España. Fuiste diputada por Más Madrid, ¿cómo fue este paso hacía la política desde la filosofía? Me suelen hacer esta pregunta y no tengo una buena respuesta todavía, porque aún no la he resuelto. Incluso después de haberla experimentado en mis carnes. Es evidente que existe una tensión entre filosofía y política desde los tiempos de Platón, pero también que la filosofía en cierto modo llega siempre tarde porque el tiempo de la reflexión no es idéntico a los tiempos del acontecimiento. Luego, también pienso, que el filósofo se pregunta por las condiciones del mundo, del mundo en el que habita, por lo que significa habitar ese mundo y hay determinados momentos en los que uno siente que los perfiles, que los contornos de ese mundo están cambiando demasiado y que hay heridas demasiado profundas y hay que intervenir, y tomar la palabra y acción. Cuando vi ese momento fui lo que hice. En mi país era un momento crítico, que venía desde hace varios años atrás, pero además que se sintió que el futuro era arrebatado, y por eso, yo sentía que era casi una obligación de quienes teníamos el privilegio de poder dedicarnos a la academia o al pensamiento de decir algo. También por todos aquellos que no tienen si quiera el tiempo o la palabra para poder hacerlo y simplemente lo hice porque creí que tenía que hacerlo en ese momento. Era un momento como de crisis, de consensos y donde eso que había sido la política desde la transición estaba cambiando muy rápido y con problemas nuevos encima de la mesa. José Luis Villacañas lo explica muy bien, dice que había una carencia de élites incapaz de constituir un proyecto de país y en ese sentido, de alguna manera creo que era un deber para todos y todas, y de cada una desde la trinchera que pudiera. Madrid es conocida por ser una ciudad complicada políticamente hablando. ¿Es en parte esa experiencia la que te lleva después, con un `poco más de distancia a identificar este sentimiento de pérdida, esta melancolía que describes en El tiempo perdido ? Si, tiene mucho que ver, porque Madrid es un buen punto de observación, ya que es una especie de laboratorio neoliberal, donde se aplican las recetas digamos más despiadadas, donde se destruyen las condiciones de una vida agradable y buena, donde hay colas para cualquier cosa, donde no puedes llevar a tus niños a una escuela infantil, donde el médico tarda meses en darte una cita, donde las aulas de los colegios está cada vez más masificada, donde no hay árboles, donde todo está lleno de coches, o sea, es una ciudad que se somete a esta lógica neoliberal y el problema es que eso termina permeando y generando esta propia resignación en la población. Se ha ido instalando que lo público es una especie de atraso, no genera prestigio, es una jungla. “Todos contra todos” y por lo mismo lo que hay que hacer es sobrevivir. Y creo al mismo tiempo que la izquierda se ha quedado anclada en esa situación de desamparo antropológico, ya no solo político si no que antropológico general. Porque la izquierda se ha quedado anclada en tratar de salvar pequeñas parcelitas de bienestar keynesiano, de un modo capitalismo post Segunda Guerra Mundial, pero que ahora mismo constituyen migajas respecto del tipo de reto que nos enfrentamos. ¿En qué sentido? Esto, Zizek lo decía en un texto, si bien la derecha aunque habla de temas que aparentemente son los mismos de siempre, los roles de género, la inmigración, el antifeminismo, que la mujer vuelva a la familia, bajo cuerda está generando una serie de revoluciones planetarias, que tienen que ver con el uso de la IA, con el agravamiento de las crisis climáticas, etc., y para eso la izquierda está pensando en ayudas con una política pública determinada, en ayudar en tal cuestión social y creo que el problema es mucho más grave. El otro día veía a Peter Thiel, el magnate de las IA conversando con Richard Spencer que es como un neonazi supremacista. Estaban hablando de hasta qué punto un paradigma poshumanista de la tecnología podría intervenir del todo en la vida humana. Estaban teniendo debates teológicos sobre lo que significa la vida y de cómo vamos a ser criaturas poshumanas atravesadas por la tecnología. ¿Te das cuenta? A mí me parece que la izquierda no está entrando en esos debates y por lo mismo no va a dar herramientas para enfrentar el tipo de retos que vienen quedándose anclada en esta visión de vivir ojalá de la forma como vivieron nuestros padres, de ojalá tener un trabajo estable, de volver al fordismo, al desarrollismo de los años 60`. Esto no basta. Es, de hecho, un agotamiento de paradigma. Toca retirarse a pensar a casa, pero rápido que no tenemos mucho tiempo, pensar rápido, aunque esto sea un hierro de madera porque no suele ser posible pensar muy rápido. En este sentido, ¿cuál es la diferencia que estás haciendo ahí duelo y melancolía? Mi conocimiento de psicoanálisis es superficial, pero sí, tomo la distinción del texto clásico de Freud y mucho de la elaboración que hace en Sol negro Julia Kristeva. Pero la pista vino por un texto de Zizek quien dice que el siglo XXI será el siglo de la melancolía, precisamente, porque no seremos capaces de elaborar los duelos o de desapegarnos de esos objetos que nos resistimos a perder ante esta corriente devastadora nihilista y neoliberal. De hecho, la idea de que la fidelidad a los objetos es quedarnos apresados en esos paradigmas que ya no sirven y él dice que el problema de la melancolía es que encierra al sujeto en una dependencia y en una incapacidad de dar una salida creativa hacia el futuro. Y, sin embargo, eso es lo que toca hacer, porque todos esos paradigmas de bienestar ya no sabemos cómo van a poder mantenerse. A los melancólicos de la idea de España, por ejemplo, no les importa tanto España, les importa más su agravio, su herida y ser ellos reconocidos, ponerse en el lugar de la victima central. Y España o Dios o lo que sea son más bien armas arrojadizas para un gesto muy narcisista de agravio de privilegios que se han perdido y discursos sociales que cambian, en donde lo que sea la patria ya no va a ser lo que quienes ganaron la guerra civil en España quieren que sea. Esto hace poco en España Esto ha ocurrido hace nada. Pero es precisamente esto, lo que quería coger, es decir, la idea de melancolía como un gesto encubierto de narcisismo de sujetos heridos que quieren apropiarse del objeto de una manera muy posesiva y toxica. No sé, ocurre en esto también cuando se piensa en una España unida y armónica, que nunca fue así. O, lo que ocurre con el feminismo cuando se dice “las mujeres han roto la idea de familia” como si la familia hubiese sido siempre una unidad armónica, etc., etc... Pero, más que esta idea conservadora de volver a lo que fue, a lo que tenían nuestros padres, me interesa poner énfasis en otras cosas. Hace poco escuché a una periodista española que dijo: “siempre se dice vivimos peor que nuestros padres, pero no peor que nuestras madres. Todo depende mucho de a quien le preguntes”. Me parece una formula buenísima, porque desmantela toda esta queja conservadora. Claro, claro. Me quedé en esto del capitalismo y salud mental por así decirlo. Durante el estallido social chileno una de las frases que se leían rayados en las paredes decía “no era depresión, era capitalismo”. ¿Cuál es la relación que observas entre una y otra? ¿Hay nuevos efectos en esta nueva forma de organización del capitalismo global, financiero o avanzado? Hay rasgos propios del capitalismo avanzado que son mucho más devastadores que el anterior. Si tomamos el lema al que te referías: “no es depresión, es capitalismo”, cierto, pero también es depresión producida por el capitalismo. En el sentido de que esta forma de organización actual produce unos niveles de daño psíquico y de incapacidad de construir formas de vidas estables o llevaderas para las personas. El sociólogo norteamericano Richard Sennett hablaba de cómo hacia el final del paradigma fordista se empezó a advertir eso que llamó corrosión del carácter, pero ahora mismo es más aún que eso, se trata de una imposibilidad de biografías, de no poder articular un pasado con un presente y un futuro, cuestión que genera una forma de devastación psíquica y subjetiva que se manifiesta en el auge de consumo de psicofármacos. Eso tiene una raíz de época y social. No es una enfermedad individual. Esto es un gran problema en términos de salud mental, pero también a nivel político el daño se va agravando. Estamos enfrentando una situación en la que la propia idea de democracia puede dejar de ser indiscutible como sistema político, porque no es operativa para la acumulación neoliberal. Esto es un gran problema. ¿Está en peligro la democracia? La democracia es algo que se tolera mientras no entre en contradicción con determinados imperativos de acumulación de capital, de reparto de capital o de valorización capitalista. En el momento en que pueda entrar en contradicción con eso, hay ajustes severos, de reducción de democracia me refiero, y eso se ha visto en toda la historia del siglo XX y en América Latina, qué te voy a decir de esto. Creo que podemos volver a enfrentar un momento antidemocrático perfectamente, en Estados Unidos están cogiendo a gente por la calle y metiéndolas en un camión, es decir, eso ya está pasando. Sí Lo que se está viendo es que occidente está realmente tambaleando en sus pilares, y este daño político tiene un efecto psíquico, social, de desmembramiento social, pues está generando estas tentaciones de retorno y de idealización de pasados idílicos, de los que se pueden pagar precios, soluciones autoritarias, ante los que podría no importarnos tanto renunciar a garantías democráticas a cambio de una promesa de estabilidad, tipo la serie El cuento de la criada [ The Handmaid's Tale ]. Es que es un poco creo a lo que vamos sin darnos cuenta de que es una salida en falso. ¿Cómo así? Yo pienso que la solución puede ser peor que la enfermedad. No me sorprende desde posiciones conservadoras, porque últimamente me preocupa que esta solución también venga desde la izquierda. Incluso en el feminismo, que a veces está comprando una serie de imaginarios. En el libro, de forma un poco provocativa, me meto bastante con Simone Weil, porque ahora está super de moda, todo el mundo está leyendo Simone Weil y ella tiene cosas que están muy bien, he escrito sobre ella, el asunto es, por ejemplo, todo este discurso de echar raíces es súper problemático, todo este discurso de los vínculos, el cuerpo, la piel, creo que hay que tener cuidado en no caer en posiciones naturalistas, ni esencialistas porque como decía Karl Polanyi, siempre estamos en esta oscilación entre lo llamaba el molino satánico del capital, refiriéndose al capitalismo en cuanto que destruye todo, por lo mismo, ontológicamente satánico y la tentación de regreso a comunidades que se protejan, que es como él interpreta el fascismo europeo del siglo XX, es decir, como una reacción autoritaria de comunidad cerrada frente a esta lógica como nihilista y atomizante, y creo que nos movemos en eso y las dos salidas son falsas. ¿Es esto efecto del neoliberalismo? El triunfo del paradigma neoliberal no afecta sólo en la política institucional, ni sólo como vota la gente. De hecho, más allá de lo directamente institucional el problema es que el neoliberalismo afecta en la cotidianidad, donde termina imponiéndose una lógica donde cada quien tiene que salvarse solo. Es el exceso que produce: vivir sin tiempo. En este contexto, es imposible que convivan formas de solidaridad dada la precariedad laboral que existe, o las largas jornadas de trabajo, o las horas que gastas en trayectos en el transporte público para desplazarte de casa al trabajo, o el móvil que nos expropia de nuestras pulsiones psíquicas más oscuras. Es nuestro tiempo de vida que está expropiado, no solo el trabajo, sino el de toda nuestra cotidianeidad. Eso genera desafección política, te diría quepor pura economía de fuerzas, por pura afinidad corporal, afectiva y psíquica. ¿Cómo es eso? Hay una especie del tiempo del fin de la historia que instaura el capitalismo en donde sólo está la lógica del capital y no cabe otro relato y no cabe otra idea de futuro, ni cabe siquiera una vida que no sirva para cumplir esas metas. El capitalismo afecta al sujeto en su cotidianeidad e integralidad, en la construcción de espacios colectivos y en su vida política. Esto es lo que Marx intenta dinamitar: considera necesario comprender teóricamente esta totalidad enormemente abstracta que es la que gobierna nuestras vidas independientemente de nuestras necesidades y de la cualidad intrínseca de las cosas. Si es más rentable producir misiles que producir vacunas para una enfermedad producimos misiles, pese a que la cualidad intrínseca de la vacuna para nosotros puede ser mucho más valiosa que un misil. El esfuerzo está en pensar esta lógica. El tiempo perdido busca encarar a estos nuevos melancólicos que sueñan con esta Edad Dorada que nunca existió ni existirá… cuéntanos de la referencia a Marcel Proust En realidad, todo el libro es un caballo de Troya para hablar de lo que era mi obsesión en ese momento que era Proust y con un momento vital que era muy particular. Es una especie de caballo de Troya pero que me daba un buen pie para hablar de los problemas que hemos venido comentando, pero con un giro interesante. Toda la obra En busca del tiempo perdido presupone una pérdida de algo que es el tiempo, porque constitutivamente es el tiempo lo que uno ha perdido, y que aparece en Proust como una idea de origen al que uno quisiera volver. Ahora, Proust es perfectamente consciente de que no se puede volver al paraíso perdido y de que la única cura para esa pérdida es escribir el propio libro, o sea una tarea de autointerpretación si quieres decirla así, porque ciertas heridas o tentaciones de vuelta al origen no se van a poder cerrar nunca, y ahí no hay un programa político que sea tampoco suficiente. ¿A qué te refieres? Me refiero a que, si hubiéramos resuelto el problema de la distribución de la riqueza o de la crisis psicológica, aún no habríamos cerrado para siempre el campo del lenguaje y la conversación compartida. Tampoco esta autointerpretación es una operación solipsista, porque, aunque el lugar al que cada quien quisiera volver es propio, pues para algunos puede ser su casa de infancia, para otros un sueño, los padres, etc…, siempre requiere de traducción y de la elaboración de formas simbólicas, y eso tiene algo de colectivo necesariamente. Esto también ocurre con el capitalismo, en el sentido de que también generamos ficciones para intentar explicar que significa. ora la ciencia ficción se ha vuelto apocalíptica, por qué están tan de moda y triunfan todos estos productos tipo The Last of Us , o El juego del calamar . ¿Por qué?, Porque generan preguntas por el límite de la comunidad y por cómo relacionarnos con las personas que nos rodean. Y, esto no es un problema solamente político en el sentido estrecho del término institucional, es un problema del colectivo en el sentido amplio y esas narraciones nos ayudan a plantear esas preguntas. Volvamos a Proust Sí, porque Proust considera que esa es la tarea de la literatura, esa necesidad de producir relatos y búsqueda del sentido; aunque ahí lo que es políticamente útil no siempre coincide con lo que es estéticamente satisfactorio, y en esa tensión podemos perfectamente jugar. Yo digo en el libro un poco como de broma que el problema con los reaccionarios es que escriben muy mal, y que sus relatos de las familias son malísimos, o sea que Alejandro Zambra escribe mil veces mejor sobre la familia que todos estos fachas: el problema es que no es que sean fascistas, sino que escriben muy mal. Con el lenguaje expresamos y a la vez calmamos lo que nos falta: en el momento de pura entrega al amor no estás escribiendo un poema, estás amando; el poema lo escribes cuando has perdido a Beatriz y entonces sale la Divina Comedia. Roland Barthes decía a propósito de Proust que esto de escribirle a un amor perdido es algo que a todos nos ha pasado, pero que en Proust ese gesto es llevado a su extremo del estilo el esfuerzo, donde el lenguaje funciona como un farmakón , a la vez veneno y cura. Esto, como decía, es un proceso simbólico, de relato y no solipsista, que ninguna política institucional por sí sola nos va a ahorrar.
- Los pájaros y el enigma en el corazón de las enredaderas
sobre Cielo Nativo , de Nicolás Browne Tuve la suerte de leer por primera vez Cielo nativo un domingo. Concretamente, la primera tarde de domingo de esta primavera. Escuchaba pájaros alrededor mientras leía los nombres de los muchos pájaros que aparecen en el texto. En las ciudades, los sonidos del domingo son para los pájaros, un día alejado de la productividad en el que el tiempo se expande. Está permitido no preocuparse del horario, bajar la guardia y tomarse el tiempo para prestar atención al entorno: al silbido de los pájaros que escuchas y generalmente no ves, a las risas y los juegos de los niños, a los cambios de luz, y al pasar de las nubes de primavera, que son las mejores del año. Ese contexto, aparentemente trivial y sin importancia, marcó una clave de lectura: el libro se abre desde lo íntimo y lo cotidiano y esa tarde perfecta de domingo me introdujo en el texto desde una experiencia de contemplación que no buscaba respuestas ni ideas, sino presencia y habitar las imágenes que leía: mirar a través de la ventana del café de la calle Wolfgang Bessemer Ufer, captar a las palomas en el momento que alzan vuelo, ver el edificio naranja que varias veces marca un hito desde el punto de observación, seguir la mirada de la niña que se agacha para escarbar y descubrir lo que se esconde entre las hebras de hierba o capturar lo que ve cuando levanta la vista al cielo para mirar a los pájaros. Porque el texto está lleno de pájaros: por las páginas de Cielo nativo vuelan golondrinas, zorzales, petirrojos, también gaviotas que planean en un paisaje ajeno, muy lejos del mar. En ese recorrido levantaba yo también la vista buscando a los pájaros en nuestro cielo de Santiago, esos seres enigmáticos que parecen mediadores entre lo visible y lo que no se ve, testigos que marcan con sus rutinas el tránsito y el correr del día. El texto de Browne construye un cielo que no siempre se mira hacia arriba ni hacia afuera, sino que se percibe en la inmanencia y en la observación: dice Nicolás: “el cielo trepa por las raíces de los árboles / busca abajo lo de arriba, y como un aprendiz humilde pregunta: ¿lo estoy haciendo bien?” . Esa inversión del orden vertical -que aparece en el capítulo Verano - sugiere una mirada hermética, donde lo terrestre y lo celeste son reflejos de una misma materia que sorprende al observador. Tal vez al propio escritor, que quizá es a sí mismo a quien pregunta si lo está haciendo bien. Una imagen sutil para hacer presente al implacable y molesto juez interno con el que todos convivimos. En Cielo nativo , el cielo no es una metáfora trascendente y lejana sino una mirada interior, una extensión del suelo que se desplaza y respira, desde el oscuro corazón de las enredaderas que cobijan un mundo que no se ve, hasta el espacio abierto y plano del territorio aéreo de los pájaros. Y es ahí, en ese descubrimiento fortuito y sorprendente que Browne se pregunta y pregunta si es lícito y válido cortar las margaritas, la hierba y las enredaderas del jardín, si nuestro canon de equilibrio tiene sentido o si es un sinsentido mutilar y domesticar a la naturaleza como pretendemos domesticarnos a nosotros mismos. En la niña, Julia, la hija de Nicolás, se intersectan todos los planos: el padre que cuida y educa y el observador que escribe, el cielo y el suelo, el habitar interior y exterior. Me detuve en la imagen y en la frase, traté de llegar al corazón de las enredaderas y entre las hojas me prendí de la sensación de haber registrado esa revelación: hay cosas que existen aunque no se ven, y no necesitan ser vistas para existir. Construido desde la experiencia personal y a través de una imagen aparentemente insignificante, el mundo oculto en el corazón de las enredaderas viene a recordarnos nuestra humilde medida en el orden de las cosas. Desplazando constantemente las jerarquías, Browne sugiere una propuesta que invita a relativizar, a regresar y disfrutar de la aldea y la religión de Caeiro. Así, las frases se apoyan y se mueven entre escenas y parajes domésticos que adquieren densidad simbólica sin perder su sencillez: -un jardín y un parque, una niña, la ventana de un café que es puesto de trabajo transitorio y punto privilegiado de observación. Un edificio que asalta el paisaje y la atención con su insoslayable y provocador color naranja; trayectos en bicicleta, la naturaleza tratando de reconquistar el terreno que le ha robado la ciudad. Árboles y flores, muchos insectos y pájaros-. En este ejercicio de atención, el mundo se percibe a través de gestos mínimos, de presencias que no anuncian ni enuncian, apenas suceden. Suceder como acto de humildad y de reconocimiento perplejo ante la inmensidad de la existencia y la fragilidad del ser. Quizá es esa epifanía efímera de lo sublime lo que registra Nicolás cuando dice: “todo lo que toca la luz se quema” . La luz que en el libro es una constante, y que aun tenue y débil como es la luz boreal, o en palabras de Browne “una luz como de ampolleta de baja intensidad”, va matizando los tonos y conduce la unidad del relato. Leer Cielo nativo es ir acompañando una mirada de extrañeza que medita al vuelo, que no se instala en el pensamiento sino en la observación como reflejo de sí y como materia de trabajo, en el espacio suspendido de un tiempo que se sabe en tránsito y se vive desde las imágenes y en cierto modo desde los márgenes, porque la lengua alrededor es ajena y las rutinas diferentes al entorno habitual. En esa mirada que disfruta de tiempo para detenerse y trabajar los detalles de las cosas y en las pequeñas acciones cotidianas, Nicolás Browne aprecia y recoge la sorpresa de un espacio íntimo que, como un regalo, le permite acercarse a todo desde una perspectiva diferente: el tiempo que pasa con su hija, la casa y el núcleo familiar como fortaleza y refugio, el fluir de las estaciones, los mundos insospechados que se ocultan bajo las enredaderas y el vuelo de los pájaros rompiendo la estática de las fotografías que enmarca la ventana del café de la calle Wolfgang Bessemer Ufer. Puntos de referencia que trazan los ejes de una geografía que sucede en un escenario de límites precisos y quedan hoy aquí, en este libro, vivos como viven los acontecimientos y el pensamiento en los libros. Cielo nativo se abre frente a la orilla de un lago seco con un pasaje fugaz de amistad y silencio, dos términos que combinan bien, porque la amistad se prueba y se juega en el silencio. Un silencio espeso / antes aquí que nosotros , dice Nicolás Browne marcando de entrada el valor relativo que tiene la experiencia del sujeto en el orden general de las cosas. Transcurre después entre el suelo, Julia y el cielo. Y termina con un personaje-enigma y un recuerdo de muerte que, en un giro inesperado, abren una puerta que no dice dónde nos puede llevar. En ese umbral, Browne nos pasa el testigo. Para qué escribimos poesía. ¿Para aliviar el presente, para salvar el pasado? ¿Tal vez creyendo ingenuamente que alguna vez correremos a la par que el futuro? La pregunta y las respuestas son inútiles y pretenciosas. De alguna forma, la poesía tiene el espíritu y el método de la matemática, comprimir, destilar, reducir, abarcar el máximo posible con el mínimo indispensable para extraer la esencia y llegar a una fórmula que por sí misma haga sentido, expresando o intentando expresar lo que de otra manera se nos escapa. La poesía es como un lenguaje anterior que registra nuestro paso por el tiempo, mientras haya tiempo y la galaxia siga girando sin tropezar. Hoy no es domingo, es martes. Si aún no lo habéis hecho, yo recomiendo leer Cielo nativo una tarde de domingo. Rescatar los ritos y la ceremonia, dejar que duerma un rato la siesta el yo abrumado y afligido de los lunes a viernes, y hasta de los sábados. Porque tal vez gran parte del terror contemporáneo se sanaría con esos pequeños gestos que rescata Nicolás Browne, levantando de vez en cuando la vista al cielo para mirar los pájaros y encontrar en esa plenitud fortuita y suficiente el banco y la plaza interior de nuestro cielo nativo. - Texto para la presentación del libro Cielo nativo, de Nicolás Browne - Bajo las cuchillas de la podadora de pasto Recuerdo el día que corté la hierba: saltamontes en las espigas un jardín de margaritas chinches del arce, caracoles macrogastra erguidos como pequeñas hojas afiladas sobre el banco y sobre la reja de alambre y polillas cogidas del nudo de las vainas rozando con el abdomen la tierra (las tomo con las manos como un capullo mientras apenas sus finas patas sus finas alas y las dejo aún dormidas en el corazón de las enredaderas) Y justo más allá del prado por entre sombreros y escamas justo más allá de las enormes babosas que se arrastran exhalando su propio peso hay una bodega donde se guardan herramientas y juegos de verano y las arañas cuelgan de telas cubiertas de polvo y los segadores se arriman unos en otros Y casi paro de golpe la máquina cuando supe que las margaritas buscaban sobre las espigas el asombro de la luz para abrirse para cerrarse como niños jugando en el agua (las tomo envolviendo sus tallos con dedos que son trompas doradas y las dejo sobre las copas de los árboles) Y entonces las raíces y las coronas vueltas hacia el sol las libélulas las mariposas las abejas alumbrando zumbando mañana cuando un petirrojo baja del muro a la tierra y gorjea porque todo de pronto se hace de día y porque sacude sus alas y se marcha -.- Relinchan los ojos de mi padre Amanece y tan contento pides que te pongan morfina porque durante la noche entre estertores y penumbra estuviste contando las horas para despedirte Relinchan tus ojos llenos de alegría cuando ves aparecer a mi madre en la mañana y una claridad sin fondo inunda la habitación dices entonces como dicen las hojas en otoño cuando todo lo que nació y creció cae ahora bajo un cielo cubierto de nubes ya no puedo más y se deslizan por el abismo rotas y descoloridas no pueden resistirse Me despido Lo recuerdo acostado en la camilla del hospital el camisón blanco los brazos tendidos a su costado Tomarte la mano para despedirme y palpar en la propia carne tus dedos llenos de vida aún - Cielo nativo Nicolás Browne Ed. Las Bacantes, 2025 --- ---












