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¿Contra Franco se vivía mejor? No, gracias



El 20 de noviembre de 1975 Arias Navarro anunció la muerte de Franco. Yo tenía entonces 21 años y militaba en la Liga Comunista. Han pasado 47 años. Casi nada. Un joven izquierdista como yo no se conformaba ni con la ruptura democrática. Creía (o hacía "como si" me lo creyera) que debíamos avanzar hacia un gobierno de transición al socialismo. Así éramos los trotskistas. Luego las cosas siguieron un curso que nos desencantó (lo cual quiere decir que estábamos encantados) pero que acabó en una transición democrática. Lo del "Régimen del 78" es una chorrada que se han inventado los izquierdistas de turno (enfermedad infantil de la izquierda). Se hizo lo que se pudo o casi. Una frase tan estúpida como la de "Contra Franco se vivía mejor", que decían algunos desencantados a los que no se les pasó el desencanto

Lo que pasó con los miles de jóvenes izquierdistas que militábamos en la izquierda del Partido Comunista de España (que fueron los que pactaron de manera pragmática y realista con los franquistas reformistas, no nos olvidemos) fue variopinto. Bastantes se dedicaron a la política, entrando mayoritariamente en el PSOE. Algunos murieron por sobredosis en el camino. Otros, como un servidor, seguimos viviendo al margen de la política activa. Más curioso fue el destino de algunos de sus dirigentes. Veamos el caso de la Liga Comunista. Uno acabó de asesor económico de la patronal, otro de ministro autonómico de la derecha nacionalista y un tercero de super empresario del sector audiovisual. Pero mi partido no fue una excepción. Líderes de grupos similares acabaron de empresarios o con cargos importantes en partidos de la derecha. La moraleja es que mejor una humilde izquierda desencantada que una encantada, porque el desencanto te puede llevar a un realismo ultraconservador. Hay biografías que merecerían una novela, como la del camarada Roberto. Nacido a principios de los 40 llega a Barcelona con una beca para un Colegio Mayor para estudiar Derecho. De gran inteligencia y potente magnetismo, monta un grupo de falangistas disidentes. Luego se hace trotskista y monta un partido, la Liga Comunista Revolucionaria. Desde allí organiza la tendencia “encrucijada” y una escisión, la Liga Comunista, donde años más tarde montará un círculo basado en las teorías de Cornelius Castoriadis. Desde allí diferentes grupos, desde el nietzscheano "Sin tregua" hasta un partido republicano, españolista y xenófobo. Un fanático de las artes marciales que murió hace años de un infarto de miocardio.


El balance de este casi medio siglo no me parece demasiado bueno. Pero menos por lo que se acordó en aquellos momentos que por lo que después se ha hecho con ello. La Constitución que se aprobó resultó aceptable. Tuvimos que tragar con que el jefe de Estado fuera un rey, eso sí. Pero como Holanda, Bélgica o el Reino Unido. Tampoco se exigieron responsabilidades por los crímenes y torturas del franquismo. Fue el precio que hubo que pagar. O que , en todo caso, se pagó.


Lo más difícil de la transición fue que surgió en una gran crisis económica y en medio de una ofensiva terrorista terrible, de la extrema derecha, la extrema izquierda y sobre todo ETA. Esta organización criminal y su brazo político, Herri Batasuna, montaron en el País Vasco un clima parafascista en la calle donde asesinaban, secuestraban y extorsionaban de manera sistemática. Muchos de estos jóvenes izquierdistas de mi generación se apuntaron a este carro.


Lo que se ha construido estos años es ambivalente. Tenemos sanidad pública, educación y pensiones públicas decentes. Y una democracia liberal aceptable.


Las razones por las que estos años de democracia no han sido lo que razonablemente podíamos esperar son complejas. Voy a enumerar algunas:


La primera que el aparato de estado franquista militar, policial y judicial se mantuvo y que, a pesar de las reformas que se fueron haciendo, dejaron un lastre muy negativo con sus inercias..


La segunda que el caciquismo corrupto que existía en el franquismo (y antes) no se eliminó porque muchos de los que se incorporaron a la política fueron oportunistas y arribistas. Esto en los dos partidos que hay ido gobernando, el PP y el PSOE. Hay que decir, por esto, que el Partido Popular y Convergència i Unió (la coalición nacionalista que gobernó Cataluña) han sido unos casos de corrupción política absolutamente escandalosos.


El tercero es la falta de sentido de Estado de los dos partidos gobernantes, siempre a la greña y haciendo un tipo de oposición demagógica e irresponsable, acompañado de la falta de autocrítica de cuando gobernaban.


El cuarto la ofensiva desleal de los nacionalismos periféricos en el País Vasco y Cataluña hasta llegar al intento de sedición de Cataluña. El absurdo del Estado plurinacional y la marginación en los respectivos territorios de la lengua común, el español, tratándolo como una lengua colonizadora.


La aparición del movimiento del 15-M dio un toque de atención que podía haber tenido unos frutos que no dio. Podemos, que parecía recoger la demanda de una manera diferente de hacer política derivó en un nuevo partido tan convencional y sectario como los otros. Al igual que Ciudadanos, que aparece en Cataluña como defensa del Estado de derecho frente al nacionalismo y que luego se presenta como un partido liberal y que finalmente se convierte una organización oportunista que se alía con la derecha cutre del PP. También la aparición de Vox es altamente preocupante por el resurgir de un blanqueo del franquismo.


Lo cual no quiere decir, en conclusión, que no se pueda apreciar la radical diferencia entre vivir en una democracia liberal y no en una dictadura. No hay color. Es lo que hay. Hay que seguir avanzando, pero para ello olvidémonos de Franco, tanto para pensar que con él o contra él se vivía mejor.



Luis Roca Jusmet

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