top of page

Javier Llaxacondor


Cuando uno está encerrado,

todo poema nace una madrugada


Cuando uno está enfermo,

todo poema nace una madrugada


Cuando uno está enfermo y encerrado

cada poema es la madrugada


La madrugada es una oscuridad que se confunde con el tiempo


El tiempo es el material con el que se construye un laberinto


Cuando uno está encerrado y en la oscuridad

el poema es un laberinto


El laberinto no es el caos,

el laberinto tiene una solución que siempre nos será negada


Ninguna solución es una puerta,

pero una puerta puede ser una solución


El laberinto puede ser una solución

si una madrugada alumbra el poema


Cuando uno está enfermo y asustado

todo poema parece una solución


Todo laberinto debería ser oscuro para no ver el dolor del poema


Un laberinto no admite pasos lentos y tampoco la desesperación


La desesperación es un encierro dentro de otro encierro


El poema es un laberinto que nace de un laberinto


El laberinto es una construcción que vive en el cerebro y en los pies


El laberinto no tiene descansos,

pero tiene esquinas


Cada ángulo del laberinto es una esperanza donde reposa el aliento


El dolor y la desesperación son libertades de los pies


Cuando uno es libre tiene hambre

el hambre es creación


Cuando uno está encerrado y tiene hambre

lame las paredes a falta de alimento


El hambre no es la libertad, pero se le parece


Cuando uno está hambriento

el laberinto es una casa que nos da de comer


No hay laberinto sin monstruo


Un monstruo sin hambre es como un poema sin madrugada


Una madrugada sin monstruo es un poema de amor


Un poema de amor es un cementerio de laberintos


-


bottom of page