Victoria Herreros
- Victoria Herreros

- 6 abr
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Actualizado: hace 10 horas
En esta casa, todos los espejos están rotos,
desde que no estás,
nos reflejamos desfigurados y por partes,
tus bellas fotografías ocupan su lugar,
pero están malogradas, y descoloridas,
como un viejo recuerdo, con medio cuerpo en el olvido,
porque tu nombre no se pronuncia,
porque tu ausencia nos acompaña desde lejos,
pero implacablemente,
porque un pájaro gris vino una noche a buscarte,
y se desangró por los ojos,
porque le sostuviste la mirada,
hasta que, ciego se azotó contra todo lo que podía trizar.
En esta casa, todas las ventanas están quebradas,
las dejamos así,
porque te esperamos con ansias,
pero tu recuerdo póstumo
se fractura pisando los cristales desperdigados,
porque el retorno es una mera ilusión,
en la que aún insistimos en creer,
nadie retorna, menos tú,
porque el pájaro gris
te vigila con ojos rojos desde lo eterno,
porque las tumbas son prisiones certeras y absolutas,
porque no cerraste los ojos ante lo inminente,
porque no te queda carne en los huesos,
y porque desde que no estás, tu nombre no se pronuncia,
tu nombre no se pronuncia, Beatriz.
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