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El mundo después de la luz, de Kika Mazry

Esta es una invitación a encontrar en estos artificios las condiciones físicas, ambientales y psicológicas de una memoria reciente y sintonizar con las frecuencias de las tonalidades menores que a menudo se pierden en la angustiosa cacofonía del caos actual que azota el mundo. En esta exposición, las nubes continúan en movimiento. 


Esta exposición se sitúa en quienes crean belleza a pesar de la tragedia, los que recuperan objetos desde las ruinas. En esta muestra se trata de objetos tallados y líneas que  reparan heridas y mundos, donde el tiempo se detuvo: la luz y el color de los primeros años de una infancia en dictadura: un paisaje precario y frágil, parte de un pensamiento perdido, un pensamiento quebrado y un destino inconcluso.


Kika Mazry produce objetos para materializar un tiempo atmosférico como ímpetu de registrar la luz endeble de la memoria en los objetos que rescata.


Reproducir en otra escala y material estos residuos arqueológicos de una historia reciente y local nos permiten situarnos en el espacio frágil y precario de un paisaje de infancia. Lo que queda es el residuo de lo que alguna vez fue la osadía de objetos que quisieron cambiar el mundo en Chile: el diseño desaparecido de una industria nacional. La artista se instala en el espacio intermedio y endeble de los primeros años de la dictadura en la que aparecen algunos objetos importados y una precaria iniciativa de industria nacional que sostenía un imaginario sin historia social y de referencias ambiguas, como consecuencia del shock de la importación económica traída por los Chicago Boys.


El  ejercicio en estas piezas está en la síntesis del paisaje en la memoria de la infancia durante los primeros años después del golpe militar. Los fragmentos en la memoria, donde levitan y flotan materiales, colores, volúmenes y luces, aquí se vuelven a poner en circulación y movimiento. Estos objetos tratan de esculturas realizadas bajo techo: un sistema sintético y a la mano, que muestra el devenir doméstico de lo que el cuerpo puede dar. Al mismo tiempo es una lección sobre la importancia de la belleza en los residuos. En una operación de reconfiguración donde lo grande ahora es pequeño, o al revés, lo indispensable ahora es inútil y bello. 


La reconstrucción objetual de la memoria en estas piezas de experiencias y recuerdos sugieren un discurso mayor: arrastran e insinúan un sentido, bajo las tinieblas, la luz y una atmósfera de un foco de iluminación débil.


Fuera de la visión capitalista de que el arte diga algo y sea útil, estos objetos nos invitan a observar su existencia, nos hablan de una totalidad para una historia secundaria dentro de las historias de las materialidades. No configuran  el discurso principal, sino otros discursos que subyacen en el paisaje, construyendo una nueva situación de un archivo vivo, en el que el espacio de acción nos señala la situación dinámica de la memoria, desde una ficción de objetos, con sus escalas  y sus tiempos.


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El mundo después de la luz
Kika Mazry
Abril 2026





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