Lecturas de otoño
- Valeria Sol Groisman

- hace 5 días
- 3 Min. de lectura
Cómo estar en soledad, Sara Maitland (traducción de Juan Nadalini)
Un libro incómodo en esta era de sociabilidad impostada. Maitland arremete contra la idea de que estar acompañado es imperativo y sinónimo de felicidad. En cambio, narra su viaje íntimo hacia una soledad deseada, que, en rigor, es la oportunidad para encontrar nuevas maneras de estar con otros. Parafraseando la tan trillada frase “para querer a otros primero querete a vos mismo”, Maitland pareciera querer decir que para convivir en sociedad antes hay que poder convivir con uno mismo. Y disfrutarlo. Un ensayo que se escapa de las respuestas facilonas.
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Fiordo, 2025, 168 páginas.
Luckenbooth, Jenni Fagan (traducción de Micaela Ortelli)
Dice Mariana Enríquez que esta es una novela protagonizada por hijas del diablo. Cómo no leerla, ¿no? ¿El diablo? ¿Hijas? Sí, Jessie MacRae, la protagonista, es eso y tanto más. En 1910 llega a Edimburgo a bordo de un ataúd (de nuevo, ¡sí!: cada miembro de su familia tiene el suyo, como si fuese un pequeño souvenir con el que se nace, y, por supuesto, se muere) con una misión: quedar embarazada y darle un hijo a un matrimonio de clase alta. Pronto, la tragedia la llevará vivir una vida impensada, y el rulo de una maldición golpeará una y otra vez a otras mujeres enraizadas a un hogar común.
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Queequeg Press, 2025, 376 páginas.
El silencio como laberinto, Andrea Ciporkin
Cami es demasiado chica cuando la secuestran y la ponen a circular entre hombres que hacen con ella lo que quieren. Tan inocente que hasta considera a Cocó, la madama de El Pantanito, como una (mala) suerte de mamá. Después de perder a su mejor amiga, Cami logra escapar de esa cárcel impuesta en la que vivió tantos años, pero no de las razones que la llevaron hasta el lugar en el que se convirtió en una víctima más de la trata de personas. En su primera novela, Ciporkin se anima a un tema difícil: el maltrato infantil. Y lo hace con un relato que busca, en la oscuridad, algo de luz.
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Dain, 2025, 228 páginas.
Atardece sobre Kiev, Federico Morales Pfaffen
Un periodista llega a Kiev, una zona bélica. Lo enviaron a cubrir los primeros días de un conflicto que acaba de estallar, pero su trabajo es sólo la fachada que utiliza para ejercer una violencia tan o más espeluznante que la de la propia guerra. Narrada en una primera persona híper detallista, la novela de Morales Pfaffen no da respiro y rescata la narrativa de no ficción como metodología para orquestar una trama en la que, como miguitas de pan, los indicios van desperdigándose como evidencia de lo que realmente ocurre.
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Nido de Vacas, 2025, 100 páginas.
Las vestidas, Hernán Vera Álvarez
Narrada en primera persona por un joven que, entre la salida de la adolescencia y la entrada a la adultez, intenta hallar su lugar en el mundo a través de experiencias marginales, nocturnas y periodísticas, Las vestidas puede leerse como una novela de educación sentimental. Luego de conseguir trabajo en una revista, el narrador comienza a relacionarse con una comunidad travesti que frecuenta el bar "Las vestidas", lo que dispara una serie de descubrimientos sobre el deseo, la sexualidad, la violencia institucional y los límites de la identidad.
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Mansalva, 2025, 112 páginas.






















































