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21 de noviembre de 2022

Tenía como ocho años cuando vi por primera vez Superman 3. Las entregas anteriores eran perfectas, pero reconozco que esa última me impactó, como a muchos otros niños, fuertemente y para mal. La crítica la destrozó y el humor absurdo de su director, Richard Lester (solo ver a Richard Pryor da risa), esta vez no fue comprendido. Hoy la veo con verdadera fascinación y noto como las nuevas críticas le dan un crédito que antes no tenía.

Hay muchos elementos atractivos y chistosos en el guión. Principalmente la irrupción de las computadoras en plena era ochentera y el particular impacto que la kryptonita ejerce en Superman. El mineral no le hace daño a su físico pero sí a su moral. De esto se comprende que ver borracho a tu héroe a los ocho años no es para nada agradable.

Robert Vaughn reemplaza a Lex Luthor como el clásico villano. Pero la que para mí se roba la pantalla es Lorelei Ambrosia (la reemplazante de la señorita Teschmacher como ícono de la villana tonta) En una parte de culto en el guión, podemos ver a Lorelei leyendo en secreto la "Crítica de la razón pura" de Kant, entonces se hace una pregunta que dudo que el mismo Superman pueda contestar:


"¿Pero cómo puede decir que las categorías puras no tienen un significado objetivo en la lógica trascendental? ¿Qué hay de la unidad sintética?"


Para mí, en esta escena se resume todo el encanto y el misterio moral de Superman 3.

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