top of page

3

Necesita de un enemigo que lo consagre como digno de desprecio. Alguien que hable de él por los pasillos echando espuma por la boca, que lo desprestigie hasta no dejar de él más que un enjambre de maldiciones, que escupa los peores deseos sobre su sombra vaya donde vaya, boicotee sus sueños y avive sus pesadillas, vocifere imprecaciones abyectas cada vez que piense en él. Un enemigo ante el cual volverse protagónico, vital, indesmentible.

Comments