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Algunos apuntes en relación a La noción mapuche de che, de José Quidel Lincoleo

El nuevo libro de la “Colección de Pensamiento Mapuche” de Editorial Pehuén es uno de los más importante ante el escenario que vive nuestro pueblo en sus dinámicas políticas internas. Las divisiones en el seno del movimiento autonomista se han intensificado, producto de la Convención Constitucional, manifestándose de manera crítica por algunos miembros de la vía rupturista a la Autodeterminación contra los representantes de la vía gradualista a la Autonomía en el proceso constituyente.


A su vez –y a raíz del eluwün de Pablo Marchant–, también se manifestaron diferencias en el seno de las mismas organizaciones rupturistas en el camino a conquistar la Autodeterminación vía Control Territorial. Dicha atomización, a pesar de los hechos de dolor e injusticias, como la muerte de militantes o la situación de los prisioneros políticos, parece primar, en los líderes de la vía rupturista a la autonomía, su propia visión de la historia mapuche antes que poner puentes para formar un movimiento amplio y persistente en el tiempo. Si bien la agenda es común, las vías para conquistarlas –en específico el uso de la violencia como instrumento– parecen ser más importantes en el camino a la Liberación Nacional Mapuche.

 

El pueblo mapuche nunca ha sido un ente monolítico. En tiempos tan determinantes como el arribo del mundo hispano y luego los avances de la República chilena, las diferencias al interior de los mapuche permitieron avances de los adversarios a nuestro pueblo, pero evitando la consolidación del sistema colonial. En palabras de Steve Stern, se podría señalar que la dinámica del pueblo mapuche ha sido la “adaptación en resistencia”, o como dijera Rolf Foerster, que los pactos, dependiendo de la capacidad política de los mismos mapuche, se podrían transformar como tratados de sumisión o rebelión.

Dentro de toda la dinámica política que uno percibe en la esfera pública se encuentra la noción del ser de los mapuche. Este es un tema crucial, que José Quidel desmenuza desde sus múltiples conocimientos como hablante de mapuzugun, Longko, dirigente en algún tiempo de una de las organizaciones autonomista mapuche, como fue Aylla Rewe Wenteche Truf-Truf, y hoy académico de nuestro pueblo. Desde esta experiencia, Quidel explora, explica y construye lo que se denominaría como kimün mapuche, en específico el significado del “Che”.

 

Al hacerlo, Quidel nos lleva al interior espiritual y humano del pueblo mapuche, en un viaje que da cuenta que la colonización mapuche no fue absoluta y que permitió la resistencia de nuestro pueblo luego de concluida la Ocupación de La Araucanía entre 1861-1883. En ese mismo ámbito, Quidel expresa las diferencias que existen entre el mundo wingka y mapuche. En parte, junto con la lucha por la devolución de tierras, lo injusto de la pérdida territorial bajo la República a manos de los colonos y empresas forestales, a lo que sumamos la política de seguridad pública desplegada por los gobiernos postdictadura, nos percatamos que las raíces del actual desencuentro son las diferencias conceptuales y formas de vida que existen entre mapuche y no mapuche. Esto último expresado en la Convención Constitucional, en que los representantes del pueblo mapuche se han visto sometidos y sometidas a un constante hostigamiento por parte de los sectores conservadores del país y el silencio, en ocasiones, de los sectores progresistas. ¿Es extraño? En parte no, porque las raíces del conflicto son de características coloniales, como permite dilucidar el libro de José Quidel.

 

La noción mapuche de che no es sólo un libro pensado para los no indígenas. También esta escrito para nosotros y nosotras, miembros del pueblo mapuche. ¿Qué es el kimün? ¿A qué se refiere cuando hablamos de nütram? ¿Qué es tuwün? ¿Küpan? Muchas de estas concepciones han sido explicadas por poetas, como Elicura Chihuailaf en Recado Confidencial, pero este libro viene a fundamentar aún más esas percepciones que han sido tratados, a su vez, por los escritos de Elisa Loncon y Margarita Canio, entre otras. Todas tienen en común uno de los temas cruciales de la historia mapuche post Ocupación de La Araucanía: darle mayor relevancia al mapuzugun.

 

Al hacerlo, José Quidel, nos permite comprender cómo cada concepto del pueblo mapuche da cuenta de una dimensión “espiritual”, y ella forja el pensamiento. Al unirse ambas se desarrolla la dimensión social, que a su vez conforma el cuerpo social del pueblo mapuche. Esa es la base esencial de nuestro pueblo, desde la cual se desarrollan las ideas sobre el territorio, luego la organización política y las reflexiones en torno a cómo gobernar el Wallmapu. Todas estas dimensiones desarrolladas a lo largo del proceso histórico de formación como pueblo, y que fueron detenidas por la invasión chilena y argentina. Al hacer este ejercicio, Quidel envía un “recado confidencial” a los miembros del pueblo mapuche y da cuenta del grado de colonización en que estamos sumergidos, por muy insurgentes que seamos en nuestras distintas formas de expresión en el escenario colectivo. No obstante, al mismo tiempo, da cuenta de lo compleja y amplia que ha sido la construcción de la sociedad indígena con sus diferentes grados de adaptación. Como explica el autor, se debe al propósito de evitar la conceptualización en las construcciones de pensamiento expresadas en su aspecto lingüístico.

 

La sociedad argentina y chilena, normalmente, han demonizado las prácticas de nuestro pueblo en el espacio público y privado, gestando ámbitos raciales sobre un amplio número de miembros mapuche. La sociedad no indígena, al no comprender, sea por opción o ausencia de educación, se manifiesta en ese espacio a través del racismo, una práctica construida racionalmente por el pensamiento no indígena y aplicada sobre las personas comunes. Esta última, a su vez, se ha transformado en una fuente de hegemonía epistémica que invalida a la de los pueblos originarios por considerarla poco racional. Este libro de José Quidel es un acto de interculturalidad para superar la bipolaridad respecto a cómo se mira al pueblo mapuche, es una invitación a superar los prejuicios y reconocer en el conocimiento mapuche una forma distinta de ver la relación entre el ser humano y su entorno.


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La noción mapuche de che [persona]

José Quidel Lincoleo

Prólogo de Fernando Pairican

Editorial Pehuén - 2020


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