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Construir el mundo

hace 9 horas
6 min de lectura
sobre Conversaciones a destiempo, de Pilar Pinchart

Vivimos entre y rodeados de arquitectura. Son múltiples los temas que nos revelan estas Conversaciones a destiempo de Pilar Pinchart en torno a esta disciplina. Unas entrevistas que, en todos los casos, abren grietas y tensionan los conceptos en los que Pilar profundiza con cada uno de los entrevistados. Aproximaciones a la arquitectura desde el arte y la curatoría, la tierra y los espacios sagrados, la ciudad y las imágenes y también, el proyecto arquitectónico y la investigación.


Los no profesionales de esta materia que es arte y oficio, transitamos y habitamos la arquitectura aceptándola, generalmente, sin cuestionar. El trazado de las calles, la sucesión de edificios, casas y espacios colectivos, los baldíos y las periferias que en ocasiones se transforman ante nuestros ojos. Casi todo estaba aquí antes que nosotros y casi todo quedará después. En pie o en ruinas, es lo que nos muestra la historia de las civilizaciones humanas y sus construcciones. 


Beigel y Christou hablan de la arquitectura como ‘experiencia del espacio’. En este sentido, cuando pienso en arquitectura, pienso que es el arte de obstruir o dejar libres los espacios. Esta percepción conecta con el pasaje en que Beigel y Christou mencionan al pintor Giorgio Morandi quien, en sus múltiples pinturas de botellas sobre una mesa, en esencia, representaba el vacío que está entre los objetos. Nosotros transitamos entre los objetos y vacíos arquitectónicos, nos integramos en ese dispositivo e interactuamos en él, podríamos decir, de modo performático.


En ese habitar y transitar, como legos experienciales, aun sin entender ni tener los elementos suficientes del oficio para analizar con solidez y fundamento, evaluamos lo que nos gusta y lo que no nos gusta, lo que nos agota y nos provoca ansiedad y lo que, por el contrario, nos resulta atractivo o confortable. En este sentido, la belleza es otro de los temas interesantes sobre el que se conversa en el libro.


En relación al concepto de belleza asociado a la arquitectura, Iñaki Ábalos menciona: ‘nadie (profesional) se atreve a hablar de la arquitectura en términos de belleza, solo se menciona la belleza del pasado’. Afirma que la profesión se justifica actualmente con otros argumentos como sostenibilidad, función social, o eficiencia. Según Ábalos, hoy se evita la palabra, siendo que, como él indica, ‘lo nuestro (la arquitectura) va de belleza’. De algún modo es como si el término belleza se hubiera vuelto incómodo para el profesional. Pilar también menciona y apunta esta contradicción en la conversación cuando dice que: ‘la arquitectura incorporó en los últimos cincuenta años el discurso filosófico y justo entonces dejó de hablar de belleza’. Renata Sentkiewicz por su parte, lo explica como ‘una exigencia que la disciplina se impuso a sí misma, la de justificar todo lo que hacemos, y negar que lo que hacemos tiene que ver mucho con la intuición, las proporciones, la forma y la belleza’. 


Podríamos preguntarnos qué peso tiene y cómo se conjuga hoy la belleza con la eficiencia o la sostenibilidad, palabra que estos dos últimos arquitectos detestan y prefieren sustituir por ‘termodinámica’. Ábalos propone superponer a lo tectónico una manera de entender el espacio como un intercambio de energía que aproveche las nuevas tecnologías. Lo que le interesa de la termodinámica es que sus principios son pocos y universales y rigen igual para los seres vivos y para los inorgánicos. Pilar resume esta acotación sobre los discursos contemporáneos diciendo que ante el exceso de relato parece que ‘estuviéramos descubriendo la rueda, cuando en realidad estamos volviendo a Vitruvio’. Por lo que he ido a buscar de Vitruvio acerca de la arquitectura, este la contenía en tres principios básicos: firmitas (solidez), utilitas (utilidad) y venustas (belleza). 


Esta conversación sobre la belleza, además de interesante, pone sobre la mesa la ambigüedad de ciertos discursos políticamente correctos y la imposición de relatos de marketing y agendas que Ábalos y Sentkiewicz consideran retóricos y muy lejanos y ajenos a los principios y objetivos esenciales de la arquitectura.


Si la belleza habla de lo que vemos, otro de los temas que recorre el libro es quién decide y cómo se planifican los espacios que habitamos. Si bien la planificación se inicia al tiempo que los primeros asentamientos y ciudades de forma más o menos intuitiva, no es hasta el siglo XIX y XX que dicha planificación se constituye en disciplina científica y académica. Pero a pesar de esos miles de años de evolución y de contar en la actualidad con herramientas tecnológicas avanzadas, la planificación urbana parece manifestarse continuamente en crisis y así lo hacen notar varios de los entrevistados.

Nunca estamos satisfechos, los problemas se suceden. El diseño y la habitabilidad de las ciudades modernas sigue arrastrando deficiencias estructurales que impactan la calidad de vida de millones de personas. La cuestión es quién decide y cómo se decide. Lo antiguo, o parte de ello, debe convivir con lo contemporáneo y las necesidades de cada momento y época cambian. Incluso el futuro debería preverse en términos de planificación. Debe resultar muy complejo combinar una serie tan grande de elementos para que estos sean funcionales y armónicos entre sí y lograr una simbiosis racional y equilibrada entre lo público y lo privado, entre lo antiguo y los desafíos y necesidades contemporáneas, e incluso, aventurarse con la proyección del futuro hacia el que caminan las comunidades humanas. 


Cómo decidir entre lo que se debe conservar y lo que puede desecharse. En relación a esta pregunta de quién y cómo se decide, lo que podríamos llamar el elemento político, es interesante mencionar la acotación de Willis sobre el rascacielos, el signo-objeto de los tiempos, como ‘forma de capitalizar el suelo’, o el comentario de Gastón Soublette cuando habla de ‘la división de tierras por decreto’ en emplazamientos cuya tradición entiende la tierra como un activo comunitario. Como en otras disciplinas, el factor político puede responder más a intereses o motivaciones partidistas de corto plazo que a una planificación largoplacista encaminada a promover el bienestar de una comunidad.


Si pensamos de forma intuitiva, la arquitectura en todas sus manifestaciones, debería encaminarse a hacernos la vida segura y confortable. Un objetivo que se ve tensionado continuamente a resolver problemas que, por mi parte, encuentro titánicos. Sin embargo, ese altruismo parece no ser siempre tan obvio y diáfano; según leemos en el libro, Boris Groys dice que ‘la ciudad contemporánea no está hecha para las personas que viven en ella,  porque la ciudad obtiene su dinero de la inversión y del turismo internacional’. Si bien estos postulados no aplican necesariamente para todas las ciudades, son relevantes los casos de las múltiples ciudades que hoy enfrentan graves problemas de gentrificación y desplazamiento de sus habitantes naturales debido al impacto de las políticas mercantilistas que menciona Groys. 


Podría continuar con muchos otros temas y  frases que tanto los entrevistados como Pilar intercambian a lo largo de estas conversaciones; conceptos a partir de los cuales cualquiera de nosotros puede también comenzar a pensar de forma crítica sobre los principales interrogantes a los que se enfrenta esta disciplina que, de forma tan directa, está en relación con la experiencia vital de todos. Porque el libro en su conjunto busca provocar un diálogo crítico en torno a los conceptos maestros del quehacer del arquitecto y su impacto. 


Fuera de la profesión, la gente, nosotros, no hablamos de planos, proyectos, materiales o filosofía, hablamos de tierra, de dinero, de temores, ilusión, y también, de tiempo.

En relación al tiempo, me gustaría terminar mencionando la conversación con Álvaro Siza, que, según comenta Pilar, es uno de los últimos maestros vivos. Y yo diría que, como buen portugués, una persona amarrada a un sentir del tiempo y la melancolía de una forma poética y peculiar. Siza habla de proyectos que han durado cuarenta años, la mitad de su vida. Ante la pregunta de en qué ha cambiado, responde: ‘soy el mismo, solo que más viejo’. Insiste en que ‘la arquitectura no es para hablar; es para construir’. y finaliza con ‘el tiempo pasa muy rápido’. Siza habla de la construcción, de la ruina y la reconstrucción, ese ciclo eterno que en una vida pasa, como él dice, muy rápido. Es, en definitiva, la experiencia universal del hombre frente a su obra y frente al paso del tiempo. Darnos cuenta cómo “al final queda en nosotros un poco de todo aquello maravilloso que vimos”.


A destiempo y a lo largo de momentos distintos se dieron estas conversaciones que finalmente conversan entre sí. Como menciona Pilar, y quizá esa es la tesis de este libro, la arquitectura no es solo diseño y materiales, es una forma de "leer, ordenar y construir el mundo, que no se puede separar de la historia, la economía, la antropología y la política. Y tampoco, por supuesto, del cuerpo y las gentes que la habitan.


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17 Conversaciones con profesionales de la arquitectura, el diseño, el arte y la curatoria:
Gastón Soublette - Carol Willis - Knut Eirik Dahl y Kjerstin Uhre - Hernán Rodríguez
Boris Groys - Dejan Sudjic - Hans Ulrich Obrist - Florian Beigel y Phil Christou
Sou Fujimoto + David Glover - Álvaro Siza - Emilio Tuñón - Reinier de Graaf - Steven Holl -
Solano Benítez - Fernando Pérez Oyarzun - Andrés Jaque - Ábalos +Sentkiewicz -Iñaki Ábalos

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Conversaciones a destiempo
Pilar Pinchart
Ed. Planta Libre, 2026



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