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Insistente trazo

hace 4 días
3 min de lectura
Técnicas gráficas mixtas
Monotipia, xilografía, serigrafía, frottage
de Boris Campos Ernst

Cascadas. Vehementes cascadas de trazos, técnicas, colores, figuras, expresiones: el trabajo de Boris Campos Ernst parece estar en continuo movimiento y de alguna fortuita manera, cada obra parece concluir cuando se acopla con la siguiente. Son composiciones que evocan los estados de la materia: son líquidas, gaseosas, plasmáticas y su orden se solidifica en un caos bien controlado.


Las técnicas gráficas a las que acude el artista no tienen paciencia, no hay manera de borrar las decisiones, por lo que lo único que queda es seguir añadiendo hasta que el ojo y la mano se pongan de acuerdo y digan que ya es suficiente. Campos Ernst trabaja con una suma de técnicas que le permiten, a la vez, expresarse con la certeza del gesto manual así como arrojarse a la incertidumbre de una superficie entintada que irá acogiendo todas las decisiones expresivas de la obra.


La serie Formato obsoleto apela a aquellos trabajos que la modernidad ha ido dejando atrás: el zapatero, el lechero, el frenólogo, la costurera… El artista reacciona a esa paulatina desaparición con un trabajo en el que, cada tela, al tiempo en que recupera simbólicamente cada oficio, reúne variadas técnicas gráficas en una misma superficie, rescatando el valor del trabajo manual encarnado en la factura misma de la obra, decisión tras decisión, capa tras capa.


Todo inicia con maquetas en blanco y negro, dibujadas a mano alzada en monotipia sobre la tela; así nacen los personajes, las texturas y los detalles más finos. El artista presiona el soporte con los dedos, el mango de una gubia o un lápiz y cada trazo resulta irrepetible. El frottage, traslada a la superficie la textura de lo que hay bajo la tela, prolongando ese mismo gesto.


Los elementos más sólidos están realizados con xilografía y, muchos de ellos, con xilografía a taco perdido. A estas técnicas, se suman la serigrafía y la fotoserigrafía, en la que la imagen creada se fija en la malla con luz, lo que permite reproducir con precisión, por ejemplo, la palabra cansancio, un papel mural, un hilo con su aguja, una camisa a cuadros, un género con encaje o el contorno de un zapato, todos elementos que componen las obras de esta serie. 


Por su parte, En horamala, obra de gran formato montada en altura y de más de 20 metros de extensión, exhorta al espectador a recorrer el pasillo de un transporte público repleto de personas/personajes, convirtiéndolo así en una suerte de voyeur en movimiento. El montaje obliga el gesto de alzar la mirada, evocando una suerte de plegaria urbana que nos obliga a comulgar con todos y cada uno de estos sublimados prójimos. Una vez más, y al igual que con las técnicas que utiliza, en esta obra el artista no sólo va superponiendo y acumulando  personajes, sino también procesos gráficos que le permiten lograr la perfección del gesto y de la imagen.


Desde su origen, Museo Taller se ha propuesto honrar la belleza de los procesos, especialmente la de aquellos implicados en los distintos oficios representados en sus colecciones. En este sentido, la impresionante obra de Boris Campos Ernst encarna de manera inmejorable la pasión, el gesto, el saber hacer, la diligencia y sabiduría necesarias para plasmar en su obra la belleza de sus procesos técnicos y creativos. Ni Museo Taller ni Boris Campos Ernst dan marcha atrás en sus procesos creativos; aprendieron a sostenerse, añadiendo capa tras capa, la pasión necesaria para seguir avanzando.




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