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Tormentas de fuego

La obra de Denise Lira-Ratinoff está vinculada a la instalación, como un lenguaje que permite ofrecer experiencias sensoriales sin pasar por la lógica racional. La artista concibe al espectador como sujeto participante, cuya percepción dialoga con la obra y la completa. Su trabajo busca interpelar a la emoción y el pensamiento utilizando estímulos directos e intensos, que capturan la vista, el tacto y el oído. Si quieres conocer algo, experiméntalo, dice la obra.

Su línea conceptual (su jugada, sería más preciso decir) encuentra radicalidad y solidez en los últimos 15 años, cuando empieza ella misma a someterse a experiencias de profundo contacto con la naturaleza, realizando exploraciones de gran exigencia física a glaciares, desiertos, bosques y mares, en las que se introduce en el paisaje para extraer imágenes y sonidos que son procesados por su propio cuerpo. Es entonces que adopta, con carácter de urgencia, el compromiso de hacer un arte destinado a visibilizar la crisis medioambiental y la violencia autodestructiva de la racionalidad económica.

Desde una postura existencial, la artista asume el trabajo del arte como creación de un lenguaje que interrogue la conciencia crítica, consagrándose a un oficio rigoroso y comprometido, que investiga y pone en escena nuevas formas estéticas y tecnológicas para experimentar el peligro en que se encuentra el planeta.

La idea de inmersión atraviesa todos sus montajes. Se trata de que el visitante quede inmerso en un paisaje visual y conceptual, que se conmueva. Y lo consigue.

Ya no se trata de la autoría ni de exacerbar la subjetividad del artista, sino del arte como un espacio desde el cual crear un horizonte utópico, a pesar de transmitir un mensaje apocalíptico. Pesimismo intelectual, pero optimismo pragmático. Denise recupera la fe --cada tanto perdida— de que el arte tiene la capacidad de transformar las estructuras psíquicas, sociales y políticas, en la medida que apela a niveles más hondos y abarcadores de la percepción. Y es que estamos llenos de información sobre la crisis climática, el calentamiento global, la deforestación, la contaminación, la extinción. Y, sin embargo, seguimos viviendo como si tal realidad no existiera: no lo queremos ver. Pareciera que nos defendemos del ruido ensordecedor de las noticias. Es ahí, en ese punto de desconexión, que opera el gesto creativo, proponiendo lenguajes poéticos que restituyan los vínculos entre el cuerpo, el espacio, el tiempo y la consciencia.

Este compromiso político de la obra, se materializa en un sistema de producción donde arte y vida quedan amarrados indisolublemente. Junto a su esposo Patricio Aguilar—experimentado en el mundo escénico y cinematográfico -- han montado una verdadera fábrica de experiencias, a la que dedican todo su tiempo y sus recursos. No es necesario preguntarles cómo lo hacen, para darse cuenta de que están involucrados en una jugada radical: es una apuesta de vida o muerte.

AIR(E) Tormentas de fuego habla de un fenómeno aterrante: en este momento, mientras alguien lee este texto, grandes áreas de la superficie terrestre están siendo consumidas por las llamas. No se trata de incendios localizados ni de la quema de un bosque, un edificio o un barrio, sino de huracanes de fuego que se expanden sin control, más allá de los objetos, alimentándose de los vientos y las altas temperaturas, y alcanzando alturas sobre los 200 metros.

La obra quiere ser un llamado de alarma que atraviese nuestras defensas. Su pieza principal está hecha de fuego, como material plástico. Durante varios días, utilizando diversos recursos técnicos, la pareja produjo acciones de fuego que fueron filmadas con equipos de alto nivel. Estas imágenes, se complementan con diversas composiciones de paisajes sonoros, en las cuales se montaron audios realizados en terrenos y océanos, que capturan sonidos de la naturaleza.

En esta película, donde la materia visual es el fuego, puede verse el cuerpo de Denise incendiándose, en una acción performativa que adquiere carácter sacrificial. Poner el cuerpo, entregar el cuerpo: acaso sea la única manera de hablar con sentido.

Distanciándose de cualquier registro documental y de la narrativa temporal, la obra se ofrece como una situación en curso. Es una imagen abstracta, en continuo movimiento y transformación, que nos ubica en el cruce entre lo sublime y lo terrible. Aquí Heráclito, quien conceptualizó el fuego como un elemento que destruye para renovar. También la alquimia y otras tradiciones místicas han comprendido el valor del fuego como agente de metamorfosis y purificación. AIR(E), Tormentas de Fuego, es una obra que se introduce en el cuerpo afirmando el deseo de un arte que extreme su vínculo con el otro.


Catalina Mena L.


AIR(E)
TORMENTAS DE FUEGO
Instalación Sensorial

LA INSTALACIÓN SE PRESENTÓ DURANTE LOS MESES DE NOVIEMBRE Y DICIEMBRE DE 2023 EN SANTIAGO CHILE





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